ORACIÓN DE FE Y PROCLAMACIÓN
Señor, lléname el corazón con la pasión que hay en el tuyo. Lléname la mente con los pensamientos y los principios que hay en la mente de Cristo. Lléname la boca con las palabras que quieres que diga, y fortaléceme el alma con el valor necesario para proclamarlas ante el desierto de la muerte, y profetizarlas ante los vientos de la adversidad.
Tú me has ordenado hablar, así que hablo como oráculo tuyo, con la capacidad que tú me das. Me has ungido para ministrar, así que sirvo con la humildad de un siervo y con el amor de mi Salvador.
Proclamo un tiempo de resurrección, un tiempo en el cual la gloria de Dios llenará la tierra y Jesucristo será glorificado a través de la Iglesia. Libero el poder sanador de la sangre del Cordero sobre mi región, para la gloria de Dios.
Libero la pasión de Dios en mi hogar, mi iglesia y mi ciudad, para que se abran los cielos. Libero el poder de resurrección de Dios para destruir las obras del enemigo, y para darles nueva vida a las almas perdidas de mi ciudad y región.
Proclamo con una autoridad delegada de ti, y basada en tu Palabra inmutable, que Jesucristo es Señor de mi vida y de todo cuanto tenga que ver conmigo. A él sea la gloria para siempre. Amén.
Señor, lléname el corazón con la pasión que hay en el tuyo. Lléname la mente con los pensamientos y los principios que hay en la mente de Cristo. Lléname la boca con las palabras que quieres que diga, y fortaléceme el alma con el valor necesario para proclamarlas ante el desierto de la muerte, y profetizarlas ante los vientos de la adversidad.
Tú me has ordenado hablar, así que hablo como oráculo tuyo, con la capacidad que tú me das. Me has ungido para ministrar, así que sirvo con la humildad de un siervo y con el amor de mi Salvador.
Proclamo un tiempo de resurrección, un tiempo en el cual la gloria de Dios llenará la tierra y Jesucristo será glorificado a través de la Iglesia. Libero el poder sanador de la sangre del Cordero sobre mi región, para la gloria de Dios.
Libero la pasión de Dios en mi hogar, mi iglesia y mi ciudad, para que se abran los cielos. Libero el poder de resurrección de Dios para destruir las obras del enemigo, y para darles nueva vida a las almas perdidas de mi ciudad y región.
Proclamo con una autoridad delegada de ti, y basada en tu Palabra inmutable, que Jesucristo es Señor de mi vida y de todo cuanto tenga que ver conmigo. A él sea la gloria para siempre. Amén.

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