LEA: Juan 15:9-17
Os he llamado amigos. —Juan 15:15
Imagina que estás de visita en una tierra extraña y que apareces, sin ser anunciado, en una reunión de personas a quienes nunca conociste y que jamás escucharon hablar de ti… pero que, a los pocos instantes, te permiten dirigirles la palabra. Esto sólo puede ocurrir si hay alguna cosa que quiebre el hielo; algo así como tener amigos en común.
Esto sucedió cuando llevé un equipo misionero a una reunión en una iglesia de Bahía Discovery, en Jamaica. Antes de salir de los Estados Unidos, mi amigo Dorant Brown, un pastor jamaiquino, me recomendó asistir a una iglesia. Así que, cuando llegamos y mencioné al pastor Brown, no sólo nos dieron la bienvenida, sino que a mí me pidieron que hablara brevemente y a nuestro equipo que cantara.
Si bien mencionar el nombre de Dorant fue crucial, en realidad no creo que ese amigo en común haya hecho que nos recibieran con tanta calidez. Me parece que fue nuestro mutuo Amigo y Salvador, Jesús, quien abrió el corazón de aquellos amigos jamaiquinos cuando los visitamos.
¿Has experimentado un vínculo especial con alguien que acabas de encontrar al decirle que tú también conoces al Señor? El Señor es un amigo que entregó Su vida por nosotros (Juan 15:13) y que convierte en hermanos a todos los que creen (1 Pedro 2:17).
Jesús. Nuestro Salvador. Nuestro Amigo en común. Él reúne corazones en todo el mundo bajo la bandera de Su amor
27 abr 2010
22 abr 2010
Correr la carrera
LEA: 1 Corintios 9:19-27
¿No sabéis que los que corren en el estadio, […] uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. —1 Corintios 9:24
Spiridon Louis no es muy conocido en el mundo, pero sí en Grecia. Esto se debe a lo que sucedió en 1896, cuando los Juegos Olímpicos resurgieron en Atenas.
En las pruebas de aquel año, a los griegos les fue bastante bien, ya que fue la nación que ganó más medallas. Pero el evento que se convirtió en el verdadero orgullo de Grecia fue el primer maratón en la historia. En esta carrera, compitieron 17 atletas, en aquella ocasión de 40 kilómetros (24,8 millas), pero la ganó Louis, un simple obrero. Por sus logros, el rey y la nación lo honraron, y se convirtió en héroe nacional.
El apóstol Pablo utilizó el correr una carrera como ilustración para describir la vida cristiana. En 1 Corintios 9:24, no sólo nos desafió a correr, sino a hacerlo como para ganar. Dijo: «¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis». Pablo no sólo enseñó esta verdad, sino que la puso en práctica en su propia vida. En su última epístola, declaró: «He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe» (2 Timoteo 4:7). Después de haber completado la carrera, el apóstol gozosamente anticipaba el momento de recibir la corona de victoria de manos del Rey del cielo.
Como Pablo, corre tu carrera terrenal para ganar y para agradar a tu Rey.
¿No sabéis que los que corren en el estadio, […] uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. —1 Corintios 9:24
Spiridon Louis no es muy conocido en el mundo, pero sí en Grecia. Esto se debe a lo que sucedió en 1896, cuando los Juegos Olímpicos resurgieron en Atenas.
En las pruebas de aquel año, a los griegos les fue bastante bien, ya que fue la nación que ganó más medallas. Pero el evento que se convirtió en el verdadero orgullo de Grecia fue el primer maratón en la historia. En esta carrera, compitieron 17 atletas, en aquella ocasión de 40 kilómetros (24,8 millas), pero la ganó Louis, un simple obrero. Por sus logros, el rey y la nación lo honraron, y se convirtió en héroe nacional.
El apóstol Pablo utilizó el correr una carrera como ilustración para describir la vida cristiana. En 1 Corintios 9:24, no sólo nos desafió a correr, sino a hacerlo como para ganar. Dijo: «¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis». Pablo no sólo enseñó esta verdad, sino que la puso en práctica en su propia vida. En su última epístola, declaró: «He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe» (2 Timoteo 4:7). Después de haber completado la carrera, el apóstol gozosamente anticipaba el momento de recibir la corona de victoria de manos del Rey del cielo.
Como Pablo, corre tu carrera terrenal para ganar y para agradar a tu Rey.
13 abr 2010
¿Renunciar?
LEA: 1 Reyes 19:11-18
Sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. —1 Reyes 19:10
¿Alguna vez has tenido ganas de abandonar todo? Elías sí. El Señor acababa de utilizarlo para mostrarle a la nación de Israel que Jehová es Dios (1 Reyes 18). Sin embargo, las amenazas de la reina Jezabel lo alarmaron tanto que huyó a Beerseba, 160 km al sur (19:3). Después caminó 230 km más en esa dirección, hasta llegar a Horeb, el monte de Dios.
Dios le preguntó dos veces a Elías qué hacía ahí (vv. 9,13) y, en ambas ocasiones, le respondió con las mismas palabras: «Sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida» (vv. 10,14). Estaba tan encerrado en sus miedos que se había olvidado de lo que Dios había hecho a través de él en el monte Carmelo. A pesar de su gran victoria, Elías se hundió en las profundidades del desánimo. ¡Qué fácil nos resulta hacer lo mismo!
Dios no aceptó la notificación de renuncia de Elías. En cambio, comisionó a su agotado siervo a llevar a cabo tres tareas importantes (vv. 15-17). Y, a propósito, Elías estaba equivocado cuando dijo que era el único fiel que quedaba. Dios tenía otras 7.000 personas que no se habían inclinado ante Baal (v. 18).
Quizá, al igual que Elías, estás desesperado por las circunstancias que atraviesas en tu vida. Deja que Dios te hable (v. 12). En lugar de permitirte renunciar, Él te mostrará lo que puedes hacer con Su fortaleza
Sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. —1 Reyes 19:10
¿Alguna vez has tenido ganas de abandonar todo? Elías sí. El Señor acababa de utilizarlo para mostrarle a la nación de Israel que Jehová es Dios (1 Reyes 18). Sin embargo, las amenazas de la reina Jezabel lo alarmaron tanto que huyó a Beerseba, 160 km al sur (19:3). Después caminó 230 km más en esa dirección, hasta llegar a Horeb, el monte de Dios.
Dios le preguntó dos veces a Elías qué hacía ahí (vv. 9,13) y, en ambas ocasiones, le respondió con las mismas palabras: «Sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida» (vv. 10,14). Estaba tan encerrado en sus miedos que se había olvidado de lo que Dios había hecho a través de él en el monte Carmelo. A pesar de su gran victoria, Elías se hundió en las profundidades del desánimo. ¡Qué fácil nos resulta hacer lo mismo!
Dios no aceptó la notificación de renuncia de Elías. En cambio, comisionó a su agotado siervo a llevar a cabo tres tareas importantes (vv. 15-17). Y, a propósito, Elías estaba equivocado cuando dijo que era el único fiel que quedaba. Dios tenía otras 7.000 personas que no se habían inclinado ante Baal (v. 18).
Quizá, al igual que Elías, estás desesperado por las circunstancias que atraviesas en tu vida. Deja que Dios te hable (v. 12). En lugar de permitirte renunciar, Él te mostrará lo que puedes hacer con Su fortaleza
8 abr 2010
La Oración y La Fe.
1) ¿Cómo nos comunicamos con Dios?
Daniel 9: Dice: Y volvió mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza.
Respuesta: a través de la oración.
2) ¿Qué es la oración?
1 Samuel 1:9-15. Dice: Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová. 10 Ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. 11 E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza. 12 Mientras ella oraba largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella. 13 Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria. 14 Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino. 15 Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová.
Respuesta: Es hablar con Dios como un amigo.
3) ¿Cuánto poder tiene la oración sincera?
Santiago 5: 16. Dice: Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.
Respuesta: Tiene mucho poder.
4) ¿En nombre de quien debemos orar?
Juan 14: 13. Dice: Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Respuesta: En nombre de Jesús.
5) ¿Contesta Dios las oraciones?
Mateo 7: 7-11. Dice: 7. Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 9. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra. 10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? 11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?
Respuesta: Si.
6 ¿Qué es la fe?
Hebreos 11: 1, 6. Dice: 1. Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. 6. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.
Respuesta: Creer que vas a recibir lo que has pedido.
7¿Como se desarrolla la fe?
Romanos 10:17: Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
Respuesta: A través de la lectura y el estudio de la Biblia.
¿Qué debo hacer?
1. Orar 3 veces al día. Salmos 55:17.
2. Practicar la oración privada. Mateo 6:6.
3. Pedir cosas convenientes. Santiago 4:3.
4. Pedir con fe. Mateo 21:22.
Daniel 9: Dice: Y volvió mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza.
Respuesta: a través de la oración.
2) ¿Qué es la oración?
1 Samuel 1:9-15. Dice: Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová. 10 Ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. 11 E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza. 12 Mientras ella oraba largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella. 13 Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria. 14 Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino. 15 Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová.
Respuesta: Es hablar con Dios como un amigo.
3) ¿Cuánto poder tiene la oración sincera?
Santiago 5: 16. Dice: Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.
Respuesta: Tiene mucho poder.
4) ¿En nombre de quien debemos orar?
Juan 14: 13. Dice: Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Respuesta: En nombre de Jesús.
5) ¿Contesta Dios las oraciones?
Mateo 7: 7-11. Dice: 7. Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 9. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra. 10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? 11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?
Respuesta: Si.
6 ¿Qué es la fe?
Hebreos 11: 1, 6. Dice: 1. Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. 6. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.
Respuesta: Creer que vas a recibir lo que has pedido.
7¿Como se desarrolla la fe?
Romanos 10:17: Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
Respuesta: A través de la lectura y el estudio de la Biblia.
¿Qué debo hacer?
1. Orar 3 veces al día. Salmos 55:17.
2. Practicar la oración privada. Mateo 6:6.
3. Pedir cosas convenientes. Santiago 4:3.
4. Pedir con fe. Mateo 21:22.
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