26 may 2010

¿CÓMO REACCIONAMOS ANTE LA ADVERSIDAD?

El oro, para ser purificado, debe pasar por el fuego y el ser humano
necesita pruebas para pulir su carácter. Pero lo más importante es
cono reaccionamos frente a las pruebas

Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida y como las cosas le
resultaban tan difíciles. No sabía como hacer para seguir adelante y
creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que
cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí,
llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el
agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias,
en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café, las dejó
hervir sin decir palabra.

La hija esperó impacientemente, preguntándose que estaría haciendo
su padre. A los veinte minutos, el padre apagó el fuego. Sacó las
zanahorias y las colocó en un plato. Sacó los huevos y los colocó en
otro. Sacó el café y lo puso en un tercer plato.

Mirando a su hija le dijo: "querida, ¿qué ves? ". "Zanahorias,
huevos y café" fue la respuesta. La hizo acercarse y le pidió que
tocara las Zanahorias. Ella lo hizo y noto que estaban blandas.
Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera, luego de sacarle la
cascara, observó el huevo duro. Luego, le pidió que probara el café.
Ella sonrío mientras disfrutaba de su rico aroma.

Humildemente, la hija preguntó: " ¿Qué significa esto padre?". Él
le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma
adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma
diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura, pero después de
pasar por el agua hirviendo, se había vuelto débil, fácil de
deshacer. El huevo había llegado al agua, frágil. Su cascara fina
protegía su interior liquido. Pero, después de estar en agua
hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café, sin
embargo, eran únicos... después de estar en el agua hirviendo,
habían cambiado al agua.

"¿Cuál eres tú? ", Le preguntó a su hija. "Cuándo la adversidad
llama a tu puerta, ¿cómo respondes?. ¿Eres una zanahoria, un huevo o
un grano de café?"

¿Y como eres tú?...

¿Eres una zanahoria, que parece fuerte pero cuando la adversidad y
el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?

¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? ¿Poseías un
espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, un
divorcio o un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves
igual, pero... ¿eres amargado y áspero, con un espíritu y un
corazón endurecido?

¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviente, el
elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de
ebullición, el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano
de café, cuando las cosas se ponen peor, tu reaccionas mejor y haces
que las cosas a tu alrededor mejoren.

¿Cómo manejas la adversidad? ¿Eres una zanahoria, un huevo o un
grano de café?

25 may 2010

«CUANDO... TE SIENTAS CANSADO DE VAGAR»

Por Carlos Rey

Era el 5 de octubre del año 2001. Se encontraba en Santa Cruz, Bolivia, hospedado en el Hotel Los Tajibos. Al salir del restaurante del hotel, se acercó a un trío de guitarristas que estaban preparándose para amenizar la cena de los clientes.

—Señores, ¿se saben la canción «La barca»? —les preguntó.
—¡Cómo no, Hermano Pablo! —respondieron asombrados, y se dispusieron a entonar la famosa canción.

Antes de que comenzaran a cantar la primera estrofa, el Hermano Pablo les dijo:
—Esta vez imagínense que comienza hablando Dios:

Dicen que la distancia es el olvido,
pero yo no concibo esa razón.
Porque yo seguiré siendo el cautivo
de los caprichos de tu corazón.

—Ahora habla el hombre —señaló el Hermano Pablo:

Supiste esclarecer mis pensamientos.
Me diste la verdad que yo soñé.
Ahuyentaste de mí los sufrimientos
en la primera noche que te amé.

—Nuevamente habla Dios —interpuso el Hermano Pablo:

Hoy mi playa se viste de amargura,
porque tu barca tiene que partir
a cruzar otros mares de locura.
¡Cuida que no naufrague en tu vivir!

—Y Dios concluye —terminó de explicar el Hermano Pablo:

Cuando la luz del sol se esté apagando,
y te sientas cansada de vagar,
piensa que yo por ti estaré esperando
hasta que tú decidas regresar.

Si bien es cierto que el Hermano Pablo se toma licencia poética en su concepción de la letra de la conocida canción del compositor mexicano Roberto Cantoral, también es cierto que esa posible interpretación refleja el carácter de Dios. Jesucristo compara implícitamente al Padre celestial con el padre de un hijo insensato que malgasta toda su herencia durante un lapso de rebeldía juvenil.

Aquel padre, cautivo de los caprichos del corazón de su hijo perdido, como dice la canción, se aflige a raíz de la partida de aquella barca «a cruzar otros mares de locura»; porque, a pesar de todo, corre a recibir al hijo con los brazos abiertos cuando éste vuelve a casa arrepentido.1 De ahí que Dios bien pudiera cantarnos a nosotros:


Cuando la luz del sol se esté apagando,
y te sientas cansado de vagar,
piensa que yo por ti estaré esperando
hasta que tú decidas regresar.

18 may 2010

Él nunca duerme

LEA: Salmo 121
No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda. —Salmo 121:3

Las jirafas tienen el ciclo de sueño más breve de todos los mamíferos. Sólo duermen entre 10 y 120 minutos cada 24 horas, lo que hace un promedio de 1,9 horas por día. Dado que estos animales aparentan estar siempre despiertos, en este sentido no tienen mucho en común con la mayoría de los seres humanos. Si nosotros durmiéramos tan poco, tal vez significaría que padecemos alguna clase de insomnio. Sin embargo, en el caso de las jirafas, no es una enfermedad del sueño lo que las mantiene despiertas, sino que es simplemente la forma en que Dios las ha hecho.

Si piensas que 1,9 horas por día es dormir poco, considera este concepto sobre el Creador de nuestros espigados amigos animales: Nuestro Padre celestial nunca duerme.

Al referirse al permanente interés de Dios en nosotros, el salmista declara: «No se dormirá el que te guarda» (Salmo 121:3). En el contexto de este salmo, el escritor deja claro que el desvelo vigilante del Señor es para nuestro bien. El versículo 5 dice: «Jehová es tu guardador». Dios nos guarda, nos protege y nos cuida sin tener necesidad de recuperarse.

Nuestro Protector está buscando permanentemente nuestro bien. Como dice un himno: «Él nunca duerme, nunca se adormece. Él me vigila de noche y de día».

¿Estás enfrentando dificultades? Acude a Aquel que nunca duerme. Cada segundo del día, permítele que guarde «tu salida y tu entrada» (v. 8).

Aquel que sustenta el universo nunca te defraudará.

11 may 2010

TODA UNA VIDA POR DELANTE

por el Hermano Pablo

Se llamaba Pastor Pérez Gutiérrez. Tenía quince años de edad y vivía en Managua, Nicaragua. Un día recibió un fuerte regaño de su madre. El muchacho se sintió sumamente deprimido. Negros pensamientos invadieron su mente, y lo envolvió una mezcla de resentimiento y despecho junto con la sensación de no valer nada.

Con la voluntad vencida, la mente ofuscada y la razón perdida, el muchacho, que apenas estaba entrando a la vida, vio en su imaginación que se levantaba ante él una tétrica figura. Era la rama de un árbol, con una cuerda amarrada. Pastor Pérez Gutiérrez se dijo a sí mismo que la única solución para su vida era el suicidio, y tomando la fatal determinación, se encaminó al árbol en el patio de su casa. Allí amarró una soga a una de las ramas, y se colgó de ella. Quince años, nada más, y ya la carga de la vida le era demasiado pesada.

El suicidio de un joven nos conmueve hasta lo más profundo. Todo suicidio, toda derrota de un semejante, nos entristece, pero cuando oímos de algún joven que se suicida, sufrimos más. El que tiene toda una vida por delante, con tan brillantes oportunidades como ofrece la vida, y trunca todo en un instante, está despreciando lo más grande que posee: su futuro.

Además, Cristo ofrece vida en abundancia a todo el que sepa echar sus cargas sobre Él. La vida trae de todo —momentos malos y tristes, y días de dicha y alegría—, pero cada ser humano es una vida que Dios ha creado y que ninguno debe cortar antes que Dios lo llame.

El suicidio de un joven es un grave síntoma social. Algo anda muy mal cuando una criatura de quince años arma su brazo contra sí mismo. Eso dice muchísimo acerca de la falta de fe, del descreimiento, de la insensibilidad espiritual y de la furia contenida que existe en el ambiente en que vive ese joven.

Dios nos tiene en este mundo porque Él aquí nos necesita. Es cierto que en esta vida hay momentos de agonía, pero los hay también de profunda paz. Y la vida de cada uno de nosotros tiene, querámoslo o no, una influencia poderosa en otros que nos acompañan en este camino. Ellos dependen de nuestra estabilidad. No les neguemos nuestro brazo de ayuda.

Cristo quiere que pongamos nuestra confianza y nuestra vida entera en sus manos. Si aún no lo hemos hecho, rindámonos hoy mismo a Dios nuestro Creador.

4 may 2010

FIEBRE DE BEISBOL

Lectura: Mateo 22: 34-40

En la película Fever pitch (Fiebre de béisbol), Ben Wrigthman está loco
por el equipo de béisbol de los medias Rojas de Boston. Rara vez se pierde un juego durante la primavera y los meses de verano.
Un invierno, Ben se enamora de una joven llamada Lindsey y la conquista. Luego lleg la primavera y ella descubre que él es una persona totalmente diferente durante la temporada de beìsbol. No tiene tiempo para la muchacha a menos que ella vaya a los juegos con él.

Cuando Lindsey le pone fin a su relación con Ben debido al fanatismo de éste, el joven habla con un amigo, qu ele dice: “Tú amas a los Medias, pero dime, alguna vez ellos han correspondido a tu amor? Esas palabras hicieron que Ben analizara sus prioridades y le diera más tiempo a la mujer que amaba, y que correspondía a su amor.

Entregamos nuestras vidas a pasatiempos, placeres, actividades, trabajo; muchas cosas buenas. Pero hay dos cosas en las que siempre debemos pensar al hacer nuestras elecciones. Jesús dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón” “Amarás a tu projimo como a ti mismo” Mateo 22:37 y 39.

Cuando parezca que nuestra vida está perdiendo su equilibrio, puede que la pregunta, “¿Alguna vez ese pasatiempo o actividad ha correspondido a mi amor?” Nos ayude a mantenernos en lñinea. Amar a Dios y amar a las personas es lo que realmente cuenta.

Mostramos nuestro amor a Dios cuando compartimos Su amor con los demás.