25 sept 2009

Salmo 1

Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento. Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos. Porque Jehová conoce el camino de los justos; Más la senda de los malos perecerá.

Si analizamos lo que significa una bienaventuranza, podemos tomarlo como una bendición. EL salmista reconoce que el que no anda en el consejo de los malos es bienaventurado, y va describiendo las cosas de las cuales debe apartarse para alcanzar la bienaventuranza. No estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado, e inmediatamente lo describe, dando a conocer porque es bienaventurado cuando dice “Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Aquel que reconoce que la ley de Dios es buena, no importando lo que esto implique en su vida, no importa lo que le obligue a dejar o hacer. Sigue relatando que su vida será como un árbol plantado junto a corrientes de agua, imagínese un árbol que no necesita que lo vayan a regar, porque tiene el agua justo al ladito, con buenas raíces puede tomarla sin que nadie le ayude. Sigue diciendo que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae, es decir, que se mantiene siempre con ese verdor precioso. Normalmente buscamos mangos en primavera, porque sabemos que ese es su tiempo, y si un árbol de mango no da su fruto en ese tiempo hasta lo maldecimos, porque se supone que ese es el tiempo de su fruto, y aún así no lo tiene. Sigue diciendo que todo lo que hace prosperará, el varón justo, que teme a Dios que se deleita en su palabra y vive de acuerdo a la voluntad de Dios tiene la bendición, de que todo lo que toque será prosperado, sus empresas, su familia, su vida en general será bendecida grandemente, eso es promesa de Dios.

Pero, y aquí viene el pero de siempre, habla claramente sobre el fin de los malos, dice que son como el tamo que arrebata el viento y que no se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores tendrán parte en la congregación de los justos, porque Jehová conoce el camino de los justos, más la senda de los malos perecerá.

La biblia es bien clara sobre el fin de cada uno, y nos separa en malos y justos. Justos, aquellos que humildemente reconocen la grandeza de Dios y entregan su vida y todo lo que tienen al propósito divino. Malos, aquellos que se olvidan de Dios, que hacen con su vida como les place, aquellos que creen que con dar una parte, con quizá leer la biblia o un mensaje ya están cumplidos. Dios manda a servirle en Espíritu y verdad, por entero, no a medias. La biblia es bien explicita en explicarnos el propósito de Dios para nuestras vidas, aférrate a ella, créele y vívela.