25 oct 2011

Amor o religión

Lucas 14: 1-6

Criticar a la verdad es muy fácil, en ocasiones es morboso, por tanto, es necesario aplicar dominio propio, para no caer en su trampa; y es fácil porque hace que uno desahogue precisamente todo lo que nos molesta de nosotros mismos y que lo ve reflejado en esa persona que critica; por otro lado, también es un desahogo a la envidia, porque esa persona tiene todo lo que uno ha anhelado tanto y nada que lo alcanza. Es la razón por la cual la "criticadera" es un desahogo a la impotencia de algunos.

Los fariseos aunque parecían seguidores de Cristo, era evidente que más que esto, estaban persiguiendo al Maestro, siempre estaban buscando algún error doctrinal o darse cuenta si violentaba de alguna forma las costumbres de su religión, que era lo que a ellos más les importaba, para poder acusarlo ante el Sanedrín, que era una forma de "junta revisora" de los asuntos de la religión.

El Señor Jesucristo obviamente sabía lo expuesto que estaba ante todos estos religiosos al aceptar ir a comer con ellos (Vr. 1), pero también sabía que esa era la oportunidad de sacudirlos de su frialdad espiritual, para exponerlos al evangelio del amor; no obstante que en ellos pudo más su religiosidad y crítica tan aberrante, que buscar la verdad y el camino a Dios el Padre, que era Cristo.

Al escuchar las preguntas que les hacía el Maestro (Vr.3-6), se quedaron mudos; entonces el Señor Jesús extendió su mano y sanó al enfermo, mientras todos lo miraban estupefactos y hasta temerosos, porque entendieron que en la ilustración que les había dado, este hombre pertenecía a Jesús, al igual que si fuese su "asno" o su "buey", que había caído a un pozo y como buen amo, presuroso lo saca antes que perezca, así sea en día de reposo, porque lo más importante en ese momento es la vida y no las leyes.

Nosotros también necesitamos ser confrontados diariamente con la Palabra de Dios, si prima más en nosotros la religiosidad o el autentico amor de Jesús en nuestros corazones, y para manifestarlo es necesario dejar de criticar a otros, para que el alma pueda desarrollar más el carácter de Cristo, y la única forma de lograrlo es despojarnos de aquello que no le agrada a nuestro Amado Dios, lo cual no los da a conocer en su Palabra, necesitamos ser expuestos a ella, entonces nuestra mente podrá ser renovada totalmente.

Oremos juntos. Amado Dios ante esta enseñanza hoy queremos pedirte perdón por haber sido criticones de nuestros hermanos, o de tus enseñanzas, o de nuestra iglesia, descontamínanos y lávanos con la sangre de tu Hijo Jesucristo, te lo rogamos Señor y ayúdanos a ser personas amorosas y llenas de misericordia, para cumplir el propósito para el cual tú nos creaste. Amén!