26 feb 2010

Una triste separación

Lectura: Malaquías 2:10-16

El drama se desarrolló en un nido de águilas calvas monitoreado por una cámara web. Una amada familia de águilas, a la cual muchos veían por internet estaba separándose. Después de criar a varios polluelos en estaciones pasadas, los padres volvieron a poner nuevos huevos en la primavera. Pero luego, una hembra joven invadió su feliz hogar. Cuando papá comenzó a tontear con ella, mamá desapareció y la vida dentro de los huevos abandonados se apagó.

En la sala de chateo por Internet las preguntas y las acusaciones iban y venían con vehemencia. Todos los que amaban a la pareja estaban afligidos. Los biólogos advirtieron a los aficionados entusiastas de las águilas que no les atribuyeran valores humanos a las aves. Pero todos lo hicieron. Todos queríamos que la pareja original volviera a unirse. Todos parecían “saber” que la unidad familiar es sagrada.

Mientras los miembros de la sala de chateo expresaban su tristeza, me pregunté si sabrían que Dios tiene sentimientos muy parecidos cuando se trata de separaciones familiares humanas. También me hice esta pregunta en cuanto a mí mismo: ¿Por qué sentí mayor tristeza por las águilas que por las familias humanas rotas en mi comunidad? Está claro que necesito revisar mis prioridades.
En Malaquías 2, vemos la opinión que Dios tiene del matrimonio. Este simboliza su pacto con Su pueblo (V.11). Lo toma muy en serio, y nosotros también debemos hacerlo.

Pon a Cristo primero si quieres que tu matrimonio llegue hasta el final.

24 feb 2010

Detrás del velo

LEA: Lucas 23:39-43
Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. —Lucas 23:43

El pastor y escritor Erwin Lutzer escribió: «En cuanto te deslices detrás del velo rasgado, te encontrarás disfrutando de una bienvenida personal por parte de Cristo o percibiendo el primer atisbo de condenación, como nunca antes experimentaste. Sea como sea, tu futuro estará irrevocablemente determinado y permanecerá eternamente inmutable».

Lucas registró un breve pero importante relato que describe a dos hombres que están a punto de atravesar el velo de la muerte. Cuando Jesús fue crucificado, dos hombres fueron colgados junto a Él. Según Marcos, ambos lo insultaban (15:32).
Sin embargo, el corazón de uno de los ladrones fue transformado al darse cuenta de que Jesús era inocente, de que él era pecador y de cuál era su destino. Entonces, reprendió al otro ladrón y le pidió al Señor que se acordara de él cuando viniera en Su reino. Estas palabras fueron una señal de arrepentimiento y de fe sencilla. Jesús respondió: «De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lucas 23:43). Ese hombre fue salvo de inmediato. Ese día supo dónde pasaría la eternidad.

Reconocer que somos pecadores y colocar nuestra confianza en la muerte y la resurrección de Cristo nos asegura poder saber de inmediato dónde pasaremos nuestros mañanas por toda la eternidad, una vez que nos deslicemos detrás del velo rasgado.

22 feb 2010

A solas con Dios

LEA: Salmo 23
En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. —Salmo 23:2

La palabra conectado refleja nuestro estilo de vida actual. Es raro que una persona vaya a alguna parte sin un teléfono móvil, un iPod, un ordenador portátil o un buscapersonas. Se nos puede encontrar las 24 horas del día. Algunos psicólogos consideran que este afán de permanecer conectados es una adicción. Sin embargo, un número creciente de personas está reduciendo deliberadamente el uso de la tecnología. Ser un «antitec» es su manera de preservar los momentos de quietud y limitar el caudal de información que los inunda.

Muchos seguidores de Cristo perciben que un tiempo diario de lectura bíblica y de oración es esencial para su andar cristiano. Esta «hora silenciosa» nos desconecta de las distracciones externas para conectarnos con Dios. Los «delicados pastos» y las «aguas de reposo» del Salmo 23:2 van más allá de una idílica escena campestre. Hablan de nuestra comunión con el Señor mientras Él restaura nuestra alma y nos guía en Sus sendas (v. 3).

Todos podemos apartar un tiempo para reunirnos con Dios, pero ¿lo hacemos? En su librito, «7 minutos con Dios», Robert Foster nos sugiere una forma de comenzar: Empieza orando brevemente para pedir ser guiado, luego lee la Biblia unos minutos y termina con una oración corta de adoración, confesión, gratitud e intercesión por otras personas. Hoy es vital dedicar un tiempo para conectarnos con el Señor, el cual es nuestra vida.

19 feb 2010

Una palabra eficaz

LEA: Hebreos 4:12-13
La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos. —Hebreos 4:12

Cuando una adolescente llamada Poh Fang supo del amor de Jesús hacia ella y lo recibió como Salvador, sus padres no estaban muy convencidos de las cualidades positivas del cristianismo. Entonces, mandaron con ella a la iglesia a la hermana mayor, para que la vigilara. Pero sucedió algo que no esperaban: la eficaz Palabra de Dios penetró en el corazón de esta joven y ella también aceptó a Cristo como Salvador.

Hablando de la Palabra de Dios, el salmista dijo: «… con [tus mandamientos] me has vivificado» (Salmo 119:93). Este es el testimonio de Poh Fang, de su hermana y de todos los que conocen a Cristo como Salvador: Su Palabra es «eficaz, […] y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón» (Hebreos 4:12).

La Palabra de Dios nos muestra nuestro pecado y sus consecuencias: «Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios» (Romanos 3:23); y «la paga del pecado es muerte» (6:23). Nos habla del amor de Dios y de la salvación que Él proveyó: «Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, […] nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)» (Efesios 2:4-5). Además, da sabiduría para la vida diaria: «Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino» (Salmo 119:105).

Señor, gracias por tu Palabra eficaz que nos da vida y nos guía en nuestro andar diario.

17 feb 2010

Mostrar amor verdadero

LEA: Juan 13:1-5,33-35
En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. —Juan 13:35

En el 2010, el Año Nuevo chino cae en la misma fecha que el día del Amor y la amistad. Aunque estas dos fiestas tienen orígenes muy distintos, hay ciertas similitudes en la forma de celebrarlas. En ambos casos, los seres queridos se dan presentes para expresarse su amor. Ya sea que se regalen rosas a la persona amada en el día del Amor y la Amistad o hong bao [paquetes rojos con dinero] a la familia y a los amigos en el Año Nuevo chino, todos son símbolos de amor.

Nuestro Señor Jesucristo les ordenó a Sus discípulos que se amaran unos a otros porque, de este modo, «conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros» (Juan 13:34-35).

El amor que nuestro Señor quiere que Sus discípulos tengan unos con otros es diferente al sentimiento romántico que se demuestra entre una pareja de enamorados o el afecto fraternal que existe entre amigos o familiares. Es un amor sin egoísmo. La palabra griega que Juan empleó en el mandamiento de Jesús es ágape, la clase de amor que caracteriza a Dios, que no espera nada a cambio. Esto fue lo que el Señor mostró a Sus discípulos cuando «puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos» (v. 5). Es la clase de amor que exhibió cuando fue a la cruz a morir por nosotros.

Busca hoy a alguien a quien puedas demostrarle este amor sin egoísmo.
Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. —Gálatas 6:2

15 feb 2010

Respeto a la vida

LEA: Salmo 139:13-16
Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras. —Salmo 139:14

En el Salmo 139, David describe a Dios cuando formaba su pequeño cuerpo en la oscuridad del vientre de su madre. El Señor lo amaba antes de que siquiera existiera.

Dios diseñó la persona que David iba a ser y la hizo existir según el plan que había preestablecido. En este salmo, el escritor empleó la curiosa metáfora de un diario donde el Señor, en primer lugar, escribió Su plan y luego lo cristalizó mediante la obra de Sus manos llevada a cabo en el vientre: «Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas obras que fueron luego formadas» (v. 16).

Dicho de otro modo, el amor del Padre celestial formó a David y lo convirtió en una creación única. Fue el producto del corazón y de la mano inventiva de Dios. Esta misma verdad se aplica a ti. Tú eres especial, al igual que todas las demás personas que hay en el mundo.

Ante esta realidad, debemos tener una actitud en favor de la vida en el sentido más puro que pueda existir. Debemos respetar y valorar la vida de todo ser humano: los nacidos y los que aún están en el vientre de la madre; los niños preciosos y los ancianos cansados; los ejecutivos acaudalados y los financieramente desposeídos. Cada persona es un producto exclusivo del genio de nuestro Creador. Junto con David, exclamemos: «Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras» (139:14).

12 feb 2010

¡Se la luz!

LEA: Efesios 5:8-14
Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz. —Efesios 5:8

Un amigo mío tiene la oportunidad de asistir todos los años a la Super Bowl [competencia final de fútbol americano] como periodista. Su tarea es conseguir entrevistas con atletas creyentes y con personal de la Liga Nacional de Fútbol Americano [NFL], para un programa de radio cristiano.

Hace unos años, cuando acababa de comenzar a cubrir el gran evento, se desilusionó ante la atmósfera autocomplaciente y licenciosa que reinaba durante la semana de la final. «Descubrí que era un sitio sumamente oscuro», declaró él.

Un día, le contó cómo se sentía a un ex jugador de la NFL, que era creyente. El deportista miró a mi amigo y le dijo: «Hermano, tú eres una luz en este lugar oscuro». Ese comentario le recordó la razón por la cual estaba allí y lo ayudó a renovar su entusiasmo por servir al Señor en un sitio donde hace falta la luz del evangelio. Lo estimuló para hacer brillar su luz.

Quizá trabajes en un ambiente donde desestiman a Dios, se burlan de la fe y elogian la vida pecaminosa. Tal vez sientas que estás entrando en «un sitio sumamente oscuro».

¿Por qué no ser una luz (Efesios 5:8) por medio de tus sonrisas, tus palabras y acciones bondadosas, y tu trabajo diligente? Pídele a Dios que te dé oportunidades de comunicar las buenas nuevas de Jesucristo. Quizá seas la única luz que un compañero de trabajo vea hoy.

10 feb 2010

Un amigo en común

LEA: Juan 15:9-17
Os he llamado amigos. —Juan 15:15

Imagina que estás de visita en una tierra extraña y que apareces, sin ser anunciado, en una reunión de personas a quienes nunca conociste y que jamás escucharon hablar de ti… pero que, a los pocos instantes, te permiten dirigirles la palabra. Esto sólo puede ocurrir si hay alguna cosa que quiebre el hielo; algo así como tener amigos en común.

Esto sucedió cuando llevé un equipo misionero a una reunión en una iglesia de Bahía Discovery, en Jamaica. Antes de salir de los Estados Unidos, mi amigo Dorant Brown, un pastor jamaiquino, me recomendó asistir a una iglesia. Así que, cuando llegamos y mencioné al pastor Brown, no sólo nos dieron la bienvenida, sino que a mí me pidieron que hablara brevemente y a nuestro equipo que cantara.

Si bien mencionar el nombre de Dorant fue crucial, en realidad no creo que ese amigo en común haya hecho que nos recibieran con tanta calidez. Me parece que fue nuestro mutuo Amigo y Salvador, Jesús, quien abrió el corazón de aquellos amigos jamaiquinos cuando los visitamos.

¿Has experimentado un vínculo especial con alguien que acabas de encontrar al decirle que tú también conoces al Señor? El Señor es un amigo que entregó Su vida por nosotros (Juan 15:13) y que convierte en hermanos a todos los que creen (1 Pedro 2:17).

Jesús. Nuestro Salvador. Nuestro Amigo en común. Él reúne corazones en todo el mundo bajo la bandera de Su amor

7 feb 2010

¿Renunciar?

LEA: 1 Reyes 19:11-18
Sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. —1 Reyes 19:10

¿Alguna vez has tenido ganas de abandonar todo? Elías sí. El Señor acababa de utilizarlo para mostrarle a la nación de Israel que Jehová es Dios (1 Reyes 18). Sin embargo, las amenazas de la reina Jezabel lo alarmaron tanto que huyó a Beerseba, 160 km al sur (19:3). Después caminó 230 km más en esa dirección, hasta llegar a Horeb, el monte de Dios.

Dios le preguntó dos veces a Elías qué hacía ahí (vv. 9,13) y, en ambas ocasiones, le respondió con las mismas palabras: «Sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida» (vv. 10,14). Estaba tan encerrado en sus miedos que se había olvidado de lo que Dios había hecho a través de él en el monte Carmelo. A pesar de su gran victoria, Elías se hundió en las profundidades del desánimo. ¡Qué fácil nos resulta hacer lo mismo!

Dios no aceptó la notificación de renuncia de Elías. En cambio, comisionó a su agotado siervo a llevar a cabo tres tareas importantes (vv. 15-17). Y, a propósito, Elías estaba equivocado cuando dijo que era el único fiel que quedaba. Dios tenía otras 7.000 personas que no se habían inclinado ante Baal (v. 18).
Quizá, al igual que Elías, estás desesperado por las circunstancias que atraviesas en tu vida. Deja que Dios te hable (v. 12). En lugar de permitirte renunciar, Él te mostrará lo que puedes hacer con Su fortaleza

5 feb 2010

Amor Proximal

LEA: Lucas 10:29-37
Amarás al Señor tu Dios […]; y a tu prójimo como a ti mismo. —Lucas 10:27

Habría sido más fácil comprar un nuevo secador de cabello, pero, como me había propuesto ahorrar un poco, decidí arreglarlo yo mismo. Para aflojar el tornillo que estaba hundido en lo profundo del mango, saqué la herramienta de última generación según el «manual del reparador casero»: mi navaja de bolsillo. Cuando hice presión para girar el tornillo, la hoja de la navaja se dobló… y me cortó el dedo.

Ese día aprendí la lección: Yo me amo. Y de inmediato suplo mis necesidades. Ni se me ocurrió pensar: «Bueno, no tengo tiempo de parar la sangre ahora. Después lo hago». Además, hubo ternura en la manera de tratar la urgencia. Le indiqué a mi equipo de primeros auxilios (mi esposa e hijos) que me lavara suavemente el dedo y que luego colocara el vendaje de tal modo que, cuando me lo sacara, no me arrancara los pelitos del dedo. Mis pensamientos, palabras y acciones fueron dirigidos por mi amor a mí mismo.

Amar «a tu prójimo como a ti mismo» (Lucas 10:27) exige la misma clase de amor apremiante. Un amor que percibe la necesidad de otra persona y que no descansará hasta satisfacerla. Es un amor cordial y afectuoso que piensa y actúa con esmero; el amor sacrificial y compasivo que un samaritano desconocido tuvo hacia un viajero caído. Es la clase de amor que Dios quiere compartir con tu prójimo a través de ti.

3 feb 2010

REDIRIGIDO

LEA: Génesis 39:1-10

Más Jehová estaba con José. —Génesis 39:2
A los 16 años de edad, el pianista Leon Fleisher debutó formalmente en el Carnagie Hall con la Filarmónica de Nueva York. Después, triunfó en concursos de prestigio internacional e interpretó en las mejores salas de concierto mundiales. Pero, a los 37 años, se enfermó de distonía, una afección neurológica que le paralizó la mano derecha. Después de un periodo de depresión y retraimiento, se dedicó a enseñar y dirigir porque, tal como dijo, amaba más la música que el piano.

Cuando nuestros sueños se hacen añicos, ¿cómo reaccionamos? Cuando José, el hijo favorito de Jacob, fue vendido como esclavo por sus hermanos (Génesis 37:12-36), podría haber caído en la autoconmiseración y en la autocompasión. En cambio, permaneció fiel al Señor. En Génesis 39, leemos cuatro veces que «Jehová estaba con» José (vv. 2,3,21,23) y que su proceder revelaba su fidelidad a Dios. Su vida ejemplar hizo que aquellos a quienes servía en Egipto reconocieran que el Señor estaba con él.

¿Amamos a Dios más que nuestros sueños? Aunque es probable que José haya lamentado la pérdida de su vida pasada y lo que podría haber tenido, Dios lo guió para cumplir con un llamado que él jamás se hubiese imaginado. Hoy el Señor anhela guiarnos. ¿Estamos dispuestos a ser redirigidos por Él?

1 feb 2010

Pecados Mortales

LEA: Juan 16:17-24
Ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo. —Juan 16:22

Es probable que conozcas la lista de los siete pecados capitales que se formuló en el siglo vi: lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia. Pero quizá no sepas que la lista original compilada en el siglo iv también incluía el pecado de la tristeza. Con los años, este sentimiento desapareció del inventario.

Algunas personas son bendecidas con una disposición alegre; parece que siempre están contentas. Muestran una sonrisa constante, como si promocionaran una pasta dental. Sin embargo, hay otras que parecen sufrir de tristeza crónica; se quejan constantemente de la vida y de sus pesares. Ahora bien, ¿alguien puede negar que las aflicciones desaniman?

Si bien reconocemos que no todas las personas son bendecidas con perspectivas brillantes en la vida, debemos recordar que el gozo es una de las dádivas que Jesús les prometió a Sus seguidores. «Nadie os quitará vuestro gozo» (Juan 16:22).

Recuerda que el gozo es parte del fruto del Espíritu Santo que mora en los creyentes (Gálatas 5:22). Pidámosle a Dios que nos ayude a ver más allá de las circunstancias angustiantes y que estimule nuestro corazón con la visión del gozo que nos aguarda (Hebreos 12:2).