7 ago 2009

EN MANOS DEL ALFARERO

Lectura: Jeremías 18:3-6

"Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda. Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla. Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: ¿No podré hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? Dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel."

Cuando somos pequeños nuestros padres nos van inculcando deseos de superación, a veces hasta nos indican que debemos estudiar para ser profesionales exitosos a su parecer. Muchos de nosotros hacemos caso y seguimos sus consejos. Nuestros padres nos forman de acuerdo a lo que ellos entienden es lo mejor para nosotros; lamentablemente llega un momento de nuestra vida donde ya comenzamos a ver las cosas de forma diferente, ya creemos que somos autosuficientes y que no hacen falta los consejos de nuestros padres viejos y anticuados.

Creemos que el mundo nos pertenece y que no importa lo que pase siempre saldremos airosos, es penoso ver como vamos en detrimento muchas veces simplemente por no hacer caso al consejo de nuestros padres.

Jehová Dios nos compara con vasijas de barro, vemos como el alfarero va rehaciendo la vasija cuantas veces se eche a perder, hasta que al final obtiene su obra maestra. Así mismo nuestro Dios nos toma en sus manos y nos va moldeando hasta que lleguemos a la estatura de la perfección. El barro por si mismo no tiene ningún valor, pero cuando se pone en las manos del alfarero adquiere belleza y valor que puede ser apreciado por el que lo ve. De la misma manera nuestras vidas adquieren valor y se realzan de belleza cuando nuestro Dios hace de nosotros vasijas perfectas, dejemos en este día que Dios tome control absoluto de nuestra conducta, de nuestra vida, de nuestra forma de ser; pongamos nuestro barro en sus manos para que haga vasijas hermosas y útiles de nosotros.

Dejemos que las manos del alfarero moldeen nuestras vidas y seremos vasijas de bendición donde nuestro Dios podrá verter su gracia y amor.

IM