Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento. Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos. Porque Jehová conoce el camino de los justos; Más la senda de los malos perecerá.
Si analizamos lo que significa una bienaventuranza, podemos tomarlo como una bendición. EL salmista reconoce que el que no anda en el consejo de los malos es bienaventurado, y va describiendo las cosas de las cuales debe apartarse para alcanzar la bienaventuranza. No estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado, e inmediatamente lo describe, dando a conocer porque es bienaventurado cuando dice “Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Aquel que reconoce que la ley de Dios es buena, no importando lo que esto implique en su vida, no importa lo que le obligue a dejar o hacer. Sigue relatando que su vida será como un árbol plantado junto a corrientes de agua, imagínese un árbol que no necesita que lo vayan a regar, porque tiene el agua justo al ladito, con buenas raíces puede tomarla sin que nadie le ayude. Sigue diciendo que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae, es decir, que se mantiene siempre con ese verdor precioso. Normalmente buscamos mangos en primavera, porque sabemos que ese es su tiempo, y si un árbol de mango no da su fruto en ese tiempo hasta lo maldecimos, porque se supone que ese es el tiempo de su fruto, y aún así no lo tiene. Sigue diciendo que todo lo que hace prosperará, el varón justo, que teme a Dios que se deleita en su palabra y vive de acuerdo a la voluntad de Dios tiene la bendición, de que todo lo que toque será prosperado, sus empresas, su familia, su vida en general será bendecida grandemente, eso es promesa de Dios.
Pero, y aquí viene el pero de siempre, habla claramente sobre el fin de los malos, dice que son como el tamo que arrebata el viento y que no se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores tendrán parte en la congregación de los justos, porque Jehová conoce el camino de los justos, más la senda de los malos perecerá.
La biblia es bien clara sobre el fin de cada uno, y nos separa en malos y justos. Justos, aquellos que humildemente reconocen la grandeza de Dios y entregan su vida y todo lo que tienen al propósito divino. Malos, aquellos que se olvidan de Dios, que hacen con su vida como les place, aquellos que creen que con dar una parte, con quizá leer la biblia o un mensaje ya están cumplidos. Dios manda a servirle en Espíritu y verdad, por entero, no a medias. La biblia es bien explicita en explicarnos el propósito de Dios para nuestras vidas, aférrate a ella, créele y vívela.
25 sept 2009
23 sept 2009
Oración de Jesús por nosotros
Juan 17
Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti; porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos. Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos. Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad. Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.
Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti; porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos. Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos. Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad. Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.
18 sept 2009
SIETE DÍAS EN UNA CUEVA
La familia la formaban tres personas: Daniel Stolpa, joven de veintiún años de edad; su esposa Jennifer, de veinte años; y el hijito de ambos, Clayton, de cuatro meses.
Andaban juntos de turismo en Canadá. Sin rumbo específico, transitaban por un camino serpenteado hacia las alturas de una montaña. Y era invierno.
Todo iba bien, hasta que el automóvil se dañó. Tuvieron que abandonar el vehículo y andar a pie por la sierra nevada en busca de auxilio. Cuando menos pensaron, se hallaron en medio de una terrible tormenta de nieve.
Daniel halló una cueva en la montaña y pensó pasar esa noche en ella. Pero la tormenta arreció, y aunque estaban sin agua, sin comida y sin más protección que la ropa que traían puesta, no podían moverse de allí.
Pasaron siete días aguantando el intenso frío. Y por fin, Daniel dejó a su esposa y a la criaturita para buscar auxilio. Caminó veinticinco kilómetros hasta hallar asistencia, y al fin todos fueron rescatados. Aunque la baja temperatura congeló parte de sus pies, todos quedaron fuera de peligro.
Durante las interminables horas que Daniel y Jennifer pasaron en la cueva, solos y apretados uno contra otro protegiendo al hijito de cuatro meses, conciliaron todas las diferencias y resolvieron problemas matrimoniales que estaban teniendo. De ahí que declararan: «Tuvimos que estar siete días muy juntos en una cueva, muertos de frío, para que de nuevo brotara el calor del amor entre los dos.»
En efecto, es el calor del amor, ese fuego sagrado hecho por Dios, lo que mantiene unido al matrimonio. Desgraciadamente, la rutina del matrimonio muy pronto lo vuelve insípido, y cuando faltan el estímulo y la determinación de mantener encendido el fuego, éste se apaga.
¿Por qué ocurre esto? Porque por alguna razón, estúpida o ingenua que sea, creemos que nuestro amor, de por sí, se mantendrá para siempre en calor. Eso es imposible. Ningún amor entre dos personas puede mantenerse si esa relación no se nutre con actos de respeto y cariño.
Fortalezcamos nuestro matrimonio. Protejamos esa unión. Nutramos la relación conyugal. Nada en la vida es más importante que la relación con el cónyuge. El matrimonio que se preserva alcanza su más intensa satisfacción con el paso de los años. Cuidemos nuestro matrimonio. Es lo más sagrado que tenemos. Y con el correr del tiempo y la presencia de Dios en el corazón, será más bello aún. Pues si de veras estamos bien con Dios, lo estaremos también con nuestro cónyuge.
Hermano Pablo
Andaban juntos de turismo en Canadá. Sin rumbo específico, transitaban por un camino serpenteado hacia las alturas de una montaña. Y era invierno.
Todo iba bien, hasta que el automóvil se dañó. Tuvieron que abandonar el vehículo y andar a pie por la sierra nevada en busca de auxilio. Cuando menos pensaron, se hallaron en medio de una terrible tormenta de nieve.
Daniel halló una cueva en la montaña y pensó pasar esa noche en ella. Pero la tormenta arreció, y aunque estaban sin agua, sin comida y sin más protección que la ropa que traían puesta, no podían moverse de allí.
Pasaron siete días aguantando el intenso frío. Y por fin, Daniel dejó a su esposa y a la criaturita para buscar auxilio. Caminó veinticinco kilómetros hasta hallar asistencia, y al fin todos fueron rescatados. Aunque la baja temperatura congeló parte de sus pies, todos quedaron fuera de peligro.
Durante las interminables horas que Daniel y Jennifer pasaron en la cueva, solos y apretados uno contra otro protegiendo al hijito de cuatro meses, conciliaron todas las diferencias y resolvieron problemas matrimoniales que estaban teniendo. De ahí que declararan: «Tuvimos que estar siete días muy juntos en una cueva, muertos de frío, para que de nuevo brotara el calor del amor entre los dos.»
En efecto, es el calor del amor, ese fuego sagrado hecho por Dios, lo que mantiene unido al matrimonio. Desgraciadamente, la rutina del matrimonio muy pronto lo vuelve insípido, y cuando faltan el estímulo y la determinación de mantener encendido el fuego, éste se apaga.
¿Por qué ocurre esto? Porque por alguna razón, estúpida o ingenua que sea, creemos que nuestro amor, de por sí, se mantendrá para siempre en calor. Eso es imposible. Ningún amor entre dos personas puede mantenerse si esa relación no se nutre con actos de respeto y cariño.
Fortalezcamos nuestro matrimonio. Protejamos esa unión. Nutramos la relación conyugal. Nada en la vida es más importante que la relación con el cónyuge. El matrimonio que se preserva alcanza su más intensa satisfacción con el paso de los años. Cuidemos nuestro matrimonio. Es lo más sagrado que tenemos. Y con el correr del tiempo y la presencia de Dios en el corazón, será más bello aún. Pues si de veras estamos bien con Dios, lo estaremos también con nuestro cónyuge.
Hermano Pablo
16 sept 2009
RESPONDIENDO A LA CRÍTICA
Abraham Lincoln sabía lo que era enfrentar la crítica. Se le atribuye esta cita: “Si hubiera de intentar leer, mucho menos responder a todos los ataques que se me hacen, mi gestión bien podría quedar afuera de circulación y ser reemplazada por cualquier otra. Me esfuerzo al máximo en hacer lo que mejor sé hacer, en hacerlo lo mejor que pueda; y pretendo seguir haciéndolo hasta el final. Si al final resulta que lo hice bien, lo que se diga contra mí no llegará a nada. Si al final resulta que lo hice mal, las cosas no cambiarían aunque diez ángeles juraran que yo tenía la razón”.
Enfrentando a una enorme oposición, Lincoln continuó uniendo la fracturada Guerra Civil y abolir la esclavitud en dicho país. Si hubiese permitido que las críticas le derrotaran, Lincoln no habría logrado hacer lo que hizo.
El apóstol Pedro entendía los peligros de la crítica infundada. Escribió “Manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras” (1Pedro 2:12).
Las críticas pueden consumir nuestras vidas hasta el punto de producirnos parálisis emocional, o podemos disponer nuestros corazones para servir a Dios fielmente, sin amilanarnos ante esas críticas y mostrar a nuestro Dios. Cuando hagamos eso, no tendremos que responder a los que nos critican con palabras. Nuestras vidas dirán todo lo que sea necesario.
EL TESTIMONIO MÁS PODEROSO ES UNA VIDA PIADOSA.
11 sept 2009
El Helecho & El Bambú
Un día decidí darme por vencido. Renuncié a mi trabajo, a mi relación, a mi espiritualidad. Quería renunciar a mi vida.
Fui al bosque para tener una última charla con Dios.
"Dios", le dije: "¿Podrías darme una buena razón para no darme por vencido?"," Su respuesta me sorprendió"
"Mira a tu alrededor" El Dijo:
"Ves al Helecho & el Bambú?"
"Sí", respondí
"Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. Les di luz. Les di agua. El helecho rápidamente creció
Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla de bambú. Sin embargo no renuncié al bambú.
En el segundo año el helecho creció más brillante y abundante. Y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú.
Pero no renuncié al bambú." Dijo Él.
"En el tercer año, aun nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié." Me dijo.
"En el cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú.
"No renuncié" dijo.
"Luego en el quinto año un pequeño brote salió de la tierra"
En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño e insignificante. Pero sólo 6 meses después el bambú
Creció a más de 100 pies de altura. Se la había pasado cinco años echando raíces.
Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.
"No le daría a ninguna de mis creaciones un reto que no pudiera sobrellevar" Él me dijo.
"¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces?"
"No renunciaría al Bambú. Nunca renunciaría a tí. NO TE COMPARES CON OTROS" Me Dijo
"El Bambú tenía un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos eran necesarios y hacían del bosque un lugar
hermoso".
"Tu tiempo vendrá" Dios me dijo"! Crecerás muy alto!"
"¿Qué tan alto debo crecer?" Pregunté
"¿Qué tan alto quieres llegar? Me preguntó en respuesta.
Espero que estas palabras puedan ayudarte a entender que Dios NUNCA RENUNCIARÍA A TI!
NO TE ARREPIENTAS DE UN DÍA EN TU VIDA!!!.
Los buenos días te dan felicidad. Los malos días te dan experiencia. Ambos son esenciales para la vida. CONTINÚA!
La felicidad te mantiene Dulce.
Los intentos te mantienen Fuerte,
Las penas te mantienen Humano,
Las caídas te mantienen Humilde,
El éxito te mantiene Brillante,
Pero sólo Dios te mantiene Caminando...
Fui al bosque para tener una última charla con Dios.
"Dios", le dije: "¿Podrías darme una buena razón para no darme por vencido?"," Su respuesta me sorprendió"
"Mira a tu alrededor" El Dijo:
"Ves al Helecho & el Bambú?"
"Sí", respondí
"Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. Les di luz. Les di agua. El helecho rápidamente creció
Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla de bambú. Sin embargo no renuncié al bambú.
En el segundo año el helecho creció más brillante y abundante. Y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú.
Pero no renuncié al bambú." Dijo Él.
"En el tercer año, aun nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié." Me dijo.
"En el cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú.
"No renuncié" dijo.
"Luego en el quinto año un pequeño brote salió de la tierra"
En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño e insignificante. Pero sólo 6 meses después el bambú
Creció a más de 100 pies de altura. Se la había pasado cinco años echando raíces.
Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.
"No le daría a ninguna de mis creaciones un reto que no pudiera sobrellevar" Él me dijo.
"¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces?"
"No renunciaría al Bambú. Nunca renunciaría a tí. NO TE COMPARES CON OTROS" Me Dijo
"El Bambú tenía un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos eran necesarios y hacían del bosque un lugar
hermoso".
"Tu tiempo vendrá" Dios me dijo"! Crecerás muy alto!"
"¿Qué tan alto debo crecer?" Pregunté
"¿Qué tan alto quieres llegar? Me preguntó en respuesta.
Espero que estas palabras puedan ayudarte a entender que Dios NUNCA RENUNCIARÍA A TI!
NO TE ARREPIENTAS DE UN DÍA EN TU VIDA!!!.
Los buenos días te dan felicidad. Los malos días te dan experiencia. Ambos son esenciales para la vida. CONTINÚA!
La felicidad te mantiene Dulce.
Los intentos te mantienen Fuerte,
Las penas te mantienen Humano,
Las caídas te mantienen Humilde,
El éxito te mantiene Brillante,
Pero sólo Dios te mantiene Caminando...
9 sept 2009
JEHOVÁ TU GUARDADOR
Salmo 121
Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel.
Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal, él guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre. Amen.
Muchas veces nos sentimos solos, desconsolados y que el mundo se nos viene encima; hasta llegamos a preguntar ¿Dónde está Dios? Cuantas veces nos hemos descuidado de nuestra vida espiritual y olvidamos las promesas que Dios nos ha dado, aquella cuando Jesús dijo que estaría con nosotros hasta el fin del mundo (Mateo 28:20), ya con esta promesa la pregunta de ¿Dónde está Dios? Debe desaparecer.
El problema mayor es que no hemos aprendido a creerle a Dios, hemos hecho caso omiso a sus palabras, quizá porque creemos que son promesas para la antigüedad; pero no es así, esas promesas son nuevas cada día. Además dijo claramente “hasta el fin del mundo”, hasta donde se el mundo no se ha acabado, es decir, que Jesús sigue con nosotros todos los días, no habla de un rato, de una semana del año, expresa claramente “todos los días hasta el fin del mundo”.
Dios sigue siendo el mismo ayer y hoy, Dios de milagros y de amor, sólo falta de nosotros creerle (FE), porque si no creemos en él; entonces no se revelará a nosotros. Debemos buscar intimar con Dios, conversar con él (oración), dedicar tiempo a meditar en sus preceptos y seguirlos, pedirle que él obre en nuestras vidas de forma que podamos ser cada día mejores.
Oración: Padre celestial, alabo y glorifico tu santo nombre, agradezco tu infinita misericordia, porque yo siendo inmerecedor de perdón, tú no escatimaste la vida de tu único hijo para entregarlo por mi salvación. Hoy reconozco que tus promesas siguen frescas y son para mi vida, las acepto y me apego a ellas. Mi vida la entrego a ti por entero para que tú la transformes, confronta mi vida, hazme entender lo que debe ser cambiado y tu excelente salvación. Ayúdame a vivir tu palabra, a vivir tu vida y no la mía. A partir de hoy declaro que eres mi Dios y que no serviré a ningún otro. En el nombre de Jesús, Amén.
Salmo 121
Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel.
Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal, él guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre. Amen.
Muchas veces nos sentimos solos, desconsolados y que el mundo se nos viene encima; hasta llegamos a preguntar ¿Dónde está Dios? Cuantas veces nos hemos descuidado de nuestra vida espiritual y olvidamos las promesas que Dios nos ha dado, aquella cuando Jesús dijo que estaría con nosotros hasta el fin del mundo (Mateo 28:20), ya con esta promesa la pregunta de ¿Dónde está Dios? Debe desaparecer.
El problema mayor es que no hemos aprendido a creerle a Dios, hemos hecho caso omiso a sus palabras, quizá porque creemos que son promesas para la antigüedad; pero no es así, esas promesas son nuevas cada día. Además dijo claramente “hasta el fin del mundo”, hasta donde se el mundo no se ha acabado, es decir, que Jesús sigue con nosotros todos los días, no habla de un rato, de una semana del año, expresa claramente “todos los días hasta el fin del mundo”.
Dios sigue siendo el mismo ayer y hoy, Dios de milagros y de amor, sólo falta de nosotros creerle (FE), porque si no creemos en él; entonces no se revelará a nosotros. Debemos buscar intimar con Dios, conversar con él (oración), dedicar tiempo a meditar en sus preceptos y seguirlos, pedirle que él obre en nuestras vidas de forma que podamos ser cada día mejores.
Oración: Padre celestial, alabo y glorifico tu santo nombre, agradezco tu infinita misericordia, porque yo siendo inmerecedor de perdón, tú no escatimaste la vida de tu único hijo para entregarlo por mi salvación. Hoy reconozco que tus promesas siguen frescas y son para mi vida, las acepto y me apego a ellas. Mi vida la entrego a ti por entero para que tú la transformes, confronta mi vida, hazme entender lo que debe ser cambiado y tu excelente salvación. Ayúdame a vivir tu palabra, a vivir tu vida y no la mía. A partir de hoy declaro que eres mi Dios y que no serviré a ningún otro. En el nombre de Jesús, Amén.
7 sept 2009
EL FRACASO DEL ÉXITO
Clave del éxito:
Deuteronomio 8: 7-11
Jehová tu Dios te introduce en buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes; tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel; tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella; tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes sacarás cobre. Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado. Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy.
Dios siempre ha tenido misericordia con nosotros, nos da todo lo que necesitamos (aunque a veces queremos más, y no valoramos lo que tenemos), vamos a definir Misericordia “es recibir lo que no merecemos”. Normalmente nosotros pedimos justicia cuando nos ofenden, y queremos que se le pague a cada quien de acuerdo a sus actos, sin embargo cuando seamos nosotros los que ofendemos, pedimos misericordia, es decir, no queremos recibir lo que merecemos. Dios ha sido tan bueno, que nos complace en esto, ha enviado a Jesús a morir por nuestras culpas (Juan 3:16), es decir, nuestra ofensa fue pagada por otro, y por ende recibimos lo que no merecíamos PERDON.
Retomando nuestro tema, la clave de nuestro éxito está como dice su palabra en obedecer sus preceptos y guardar su palabra en nuestro corazón.
Clave del Fracaso:
Deuteronomio 8:12-19
No suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habitares, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; que te sustentó co maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien. Y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te de el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.
Más si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra ustedes, que de cierto pereceréis. Como las naciones que Jehová destruirá delante de ustedes, así perecerán, por cuanto no han atendido a la voz de Jehová vuestro Díos.
La clave de nuestro fracaso, es creer que con nuestras fuerzas es que logramos el éxito, no entendiendo que por la misericordia y voluntad de Dios es que obtenemos todo lo que tenemos. Dios es quien nos da la sabiduría para ser mejores profesionales, empleados, administradores, etc. No podemos olvidar que por nuestras propias fuerzas no podemos lograr nada, aunque así lo parezca.
Nadie es más esclavo que aquel que vive a merced de su propio egoísmo y nadie es más libre que aquel que ha rendido su voluntad a merced de otro; cuando ese otro es Dios.
Deuteronomio 8: 7-11
Jehová tu Dios te introduce en buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes; tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel; tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella; tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes sacarás cobre. Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado. Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy.
Dios siempre ha tenido misericordia con nosotros, nos da todo lo que necesitamos (aunque a veces queremos más, y no valoramos lo que tenemos), vamos a definir Misericordia “es recibir lo que no merecemos”. Normalmente nosotros pedimos justicia cuando nos ofenden, y queremos que se le pague a cada quien de acuerdo a sus actos, sin embargo cuando seamos nosotros los que ofendemos, pedimos misericordia, es decir, no queremos recibir lo que merecemos. Dios ha sido tan bueno, que nos complace en esto, ha enviado a Jesús a morir por nuestras culpas (Juan 3:16), es decir, nuestra ofensa fue pagada por otro, y por ende recibimos lo que no merecíamos PERDON.
Retomando nuestro tema, la clave de nuestro éxito está como dice su palabra en obedecer sus preceptos y guardar su palabra en nuestro corazón.
Clave del Fracaso:
Deuteronomio 8:12-19
No suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habitares, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; que te sustentó co maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien. Y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te de el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.
Más si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra ustedes, que de cierto pereceréis. Como las naciones que Jehová destruirá delante de ustedes, así perecerán, por cuanto no han atendido a la voz de Jehová vuestro Díos.
La clave de nuestro fracaso, es creer que con nuestras fuerzas es que logramos el éxito, no entendiendo que por la misericordia y voluntad de Dios es que obtenemos todo lo que tenemos. Dios es quien nos da la sabiduría para ser mejores profesionales, empleados, administradores, etc. No podemos olvidar que por nuestras propias fuerzas no podemos lograr nada, aunque así lo parezca.
Nadie es más esclavo que aquel que vive a merced de su propio egoísmo y nadie es más libre que aquel que ha rendido su voluntad a merced de otro; cuando ese otro es Dios.
3 sept 2009
MI POSICIÓN EN CRISTO
1.- ¿Quiénes éramos antes de ser adoptados por el Espíritu Santo?
Éramos criaturas de Dios que andábamos errantes viviendo a nuestra manera, sumergidos en pecado, sin fe ni esperanza. Y por ende hijos del derrotado, porque sus obras hacíamos.
2.- Escribe y memoriza 2 Corintios 5:17
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
3.- Según Romanos 8:15 ¿Qué eres?
Hijo de Dios
4.- ¿Cuál es la diferencia entre hijos y jornaleros?
A- El hijo hereda de su padre, el jornalero no.
B- El hijo queda en casa de su padre, el jornalero no.
C- El hijo es amado por su padre aunque falle, el jornalero no
5.- ¿Cuál es tu posición en Cristo?
A- Nueva Criatura (2 Corintios 5:17)
B- Especial tesoro (Malaquías 3:17)
C- Templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19-20)
D- Sal de la tierra (Mateo 5:13)
E- Luz del mundo (Mateo5:14)
F- Piedras vivas para edificación unos de otros (1 Pedro 2:45)
G- Linaje escogido, real sacerdocio, Nación Santa (1Pedro 2:9)
H- Embajadores de Cristo (2 Corintios 5:20)
I- Hechura de Dios (Efesios 2:10)
6.- ¿Te sientes ser un hijo de Dios?
Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, yo fui perdonado y he pasado a ser hijo de Dios.
7.- Explica como se siente ser hijo de Dios
Wow, es lo máximo. Se respira aire puro, no importa cuan contaminado esté el mundo. La paz y seguridad de mi caminar es inefable. Ya no tengo preocupación por lo que pasará mañana, ya que mi padre celestial tiene el control de todo lo que me rodea. Mi vida ya no necesita programación, mi padre eterno tiene todo organizado desde antes de mi nacimiento. Camino en luz, ya no ando a tientas, se para donde voy y a quien le sirvo. He aprendido a vivir una vida hermosa, una vida en Cristo, libre de pecado, libre de maldad, rencor, odio, raíces de amargura, desilusiones, simplemente todo lo que me pasa ahora entiendo que pasa por mi bien, ya que Dios lo único que procura es mi bienestar, y no importa que tan mal vea la vida, todo lo que me pasa es con un propósito que al final me mostrará la divina y buena voluntad de Dios. Ya no me preocupa que comeré, que vestiré como pagaré, nada de eso me atormenta, porque Dios ha tomado el control y todo se soluciona en el momento justo sin que yo tenga que mover un dedo. Las grandezas de mi Dios son inexorables y mi vida se va alimentando cada día de una fe férrea que me ayuda a caminar sin temores, porque todo lo puedo en Cristo que me fortalece. En dos palabras: SOY FELIZ.
ISRAEL EMILIO MEDINA
Éramos criaturas de Dios que andábamos errantes viviendo a nuestra manera, sumergidos en pecado, sin fe ni esperanza. Y por ende hijos del derrotado, porque sus obras hacíamos.
2.- Escribe y memoriza 2 Corintios 5:17
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
3.- Según Romanos 8:15 ¿Qué eres?
Hijo de Dios
4.- ¿Cuál es la diferencia entre hijos y jornaleros?
A- El hijo hereda de su padre, el jornalero no.
B- El hijo queda en casa de su padre, el jornalero no.
C- El hijo es amado por su padre aunque falle, el jornalero no
5.- ¿Cuál es tu posición en Cristo?
A- Nueva Criatura (2 Corintios 5:17)
B- Especial tesoro (Malaquías 3:17)
C- Templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19-20)
D- Sal de la tierra (Mateo 5:13)
E- Luz del mundo (Mateo5:14)
F- Piedras vivas para edificación unos de otros (1 Pedro 2:45)
G- Linaje escogido, real sacerdocio, Nación Santa (1Pedro 2:9)
H- Embajadores de Cristo (2 Corintios 5:20)
I- Hechura de Dios (Efesios 2:10)
6.- ¿Te sientes ser un hijo de Dios?
Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, yo fui perdonado y he pasado a ser hijo de Dios.
7.- Explica como se siente ser hijo de Dios
Wow, es lo máximo. Se respira aire puro, no importa cuan contaminado esté el mundo. La paz y seguridad de mi caminar es inefable. Ya no tengo preocupación por lo que pasará mañana, ya que mi padre celestial tiene el control de todo lo que me rodea. Mi vida ya no necesita programación, mi padre eterno tiene todo organizado desde antes de mi nacimiento. Camino en luz, ya no ando a tientas, se para donde voy y a quien le sirvo. He aprendido a vivir una vida hermosa, una vida en Cristo, libre de pecado, libre de maldad, rencor, odio, raíces de amargura, desilusiones, simplemente todo lo que me pasa ahora entiendo que pasa por mi bien, ya que Dios lo único que procura es mi bienestar, y no importa que tan mal vea la vida, todo lo que me pasa es con un propósito que al final me mostrará la divina y buena voluntad de Dios. Ya no me preocupa que comeré, que vestiré como pagaré, nada de eso me atormenta, porque Dios ha tomado el control y todo se soluciona en el momento justo sin que yo tenga que mover un dedo. Las grandezas de mi Dios son inexorables y mi vida se va alimentando cada día de una fe férrea que me ayuda a caminar sin temores, porque todo lo puedo en Cristo que me fortalece. En dos palabras: SOY FELIZ.
ISRAEL EMILIO MEDINA
2 sept 2009
CONSECUENCIA DE LA DESOBEDIENCIA
1 Samuel 15:22-26
Entonces Saúl dijo a Samuel: Yo he pecado, pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado, y vuelve conmigo para que adore a Jehová. Y Samuel respondió a Saúl: No volveré contigo, porque desechaste la palabra de Jehová y Jehová te ha desechado para que no seas rey sobre Israel.
Cuantas veces nos dejamos llevar por nuestro medio, por los amigos, familias; y actuamos de forma que quedemos bien con todos o con la mayoría. Sólo que olvidamos que hay un Dios que también quiere que quedemos bien con él, pero al parecer no le damos mucha importancia a esto. Dios nos llama a quedarle bien, y vemos que la consecuencia de no quedarle bien a Dios es ser desechado como le pasó a Saúl. Saúl fue elegido rey por la palabra de Dios y éste prefirió quedar bien con los hombres antes de quedar bien con Dios. Este es el momento de elegir a quien queremos servir si a Dios o a los hombres, yo he decidido que mi casa y yo sirvamos a Jehová, ¿y tú?
Debemos tener bien claro de que no hemos elegido a Dios, sino que él nos eligió a nosotros desde antes de la fundación del mundo, aún estando en el vientre de nuestra madre ya él nos conocía por nuestro nombre. Somos elegidos, wow que bendición, entre tanta gente Dios nos eligió a nosotros. Y si que es importante pensar en esto, ya que la biblia dice que los perdidos son como la arena del mar, sin embargo tú y yo somos elegidos para salvación. Sólo nos manda a: Amar a Dios sobre TODAS las cosas y amarnos los unos a los otros, con esto ya cumplimos toda la ley y los profetas según relata la biblia. Vamos a darnos un chance de vivir, pero de vivir de verdad, llenos de amor, libres de odio, rencor, vanas pasiones. Comencemos a practicar el perdón y a amar sin condición, eso nos traerá una vida limpia y sin amarguras.
Juan 15:16
No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al padre en nombre él os lo dé. Esto os mando: Que os améis unos a otros.
Efesios 1:4
Según nos escogió él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin manchas delante de él.
Entonces Saúl dijo a Samuel: Yo he pecado, pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado, y vuelve conmigo para que adore a Jehová. Y Samuel respondió a Saúl: No volveré contigo, porque desechaste la palabra de Jehová y Jehová te ha desechado para que no seas rey sobre Israel.
Cuantas veces nos dejamos llevar por nuestro medio, por los amigos, familias; y actuamos de forma que quedemos bien con todos o con la mayoría. Sólo que olvidamos que hay un Dios que también quiere que quedemos bien con él, pero al parecer no le damos mucha importancia a esto. Dios nos llama a quedarle bien, y vemos que la consecuencia de no quedarle bien a Dios es ser desechado como le pasó a Saúl. Saúl fue elegido rey por la palabra de Dios y éste prefirió quedar bien con los hombres antes de quedar bien con Dios. Este es el momento de elegir a quien queremos servir si a Dios o a los hombres, yo he decidido que mi casa y yo sirvamos a Jehová, ¿y tú?
Debemos tener bien claro de que no hemos elegido a Dios, sino que él nos eligió a nosotros desde antes de la fundación del mundo, aún estando en el vientre de nuestra madre ya él nos conocía por nuestro nombre. Somos elegidos, wow que bendición, entre tanta gente Dios nos eligió a nosotros. Y si que es importante pensar en esto, ya que la biblia dice que los perdidos son como la arena del mar, sin embargo tú y yo somos elegidos para salvación. Sólo nos manda a: Amar a Dios sobre TODAS las cosas y amarnos los unos a los otros, con esto ya cumplimos toda la ley y los profetas según relata la biblia. Vamos a darnos un chance de vivir, pero de vivir de verdad, llenos de amor, libres de odio, rencor, vanas pasiones. Comencemos a practicar el perdón y a amar sin condición, eso nos traerá una vida limpia y sin amarguras.
Juan 15:16
No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al padre en nombre él os lo dé. Esto os mando: Que os améis unos a otros.
Efesios 1:4
Según nos escogió él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin manchas delante de él.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
