23 oct 2009

Jucio de Dios

Algunas veces sentimos que nuestra vida marcha en perfecta armonía con Dios, esto porque entendemos que no hacemos mal a nadie, y que simplemente somos buenas personas. Muchas veces nos sentamos a juzgar la condición de los demás porque entendemos que al no hacer lo que hacemos están en error. La biblia declara en Romanos 2:1-2 “ Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo. Más sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad.

Jesús nos indica que debemos llevar frutos dignos de arrepentimiento, es decir, una vida que demuestre que su amor está fluyendo en nosotros. Juan 15:2 “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto”. Es bastante claro que necesitamos vivir de acuerdo a sus preceptos. Me causa risa cuando la gente dice –Yo llevo el cristianismo a mi manera. Que error tan patético, porque Jesús estableció claramente las reglas del juego, hasta nos dijo que no lo elegimos nosotros a él sino él a nosotros. Juan 15:16 “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre él os lo dé”. Debemos estar claros, que si queremos recibir el beneficio departe de Dios, necesitamos someternos a su voluntad y dar los frutos del verdadero arrepentimiento.

Usted se preguntará, ¿pero cuáles son los frutos que debo dar para ser acepto delante de Dios?, en el libro de Gálatas 5:22-23 declara: “Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, contra tales cosas no hay ley. Debemos analizar exhaustivamente cada uno de estos frutos y aplicarlos a nuestras vidas para que podamos ser llamados hijos de Dios. Él nos exhorta a que “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu”. Gálatas 5:25

Son evidentes los frutos de la carne, es decir, de la maldad; podemos ver en Gálatas 5:19-21 “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación , inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas, acerca de las cuales los amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Debemos tener claro que la única forma de recibir el beneficio de la salvación, es viviendo de acuerdo a la voluntad de Dios en todos los sentidos, no en parte, sino en todos; porque el que practiquemos un solo pecado nos arrebata la oportunidad de optar por la salvación.

Debemos reconocer que Jesús es el señor, que Dios lo levantó de los muertos y confesarlo para que podamos ser salvos, no avergonzarnos en ningún momento, sino hablar en todo tiempo de la grandeza de nuestro Dios para cumplir su perfecta voluntad.

Si deseas aceptar a Jesús como tu salvador personal, ahí donde estés has esta oración:

Dios todo poderoso, te doy gracias por guardar mi vida todo este tiempo que he estado lejos de ti, gracias porque aún siendo pecador enviaste a Jesús a morir por mí en la cruz del calvario. Hoy públicamente te entrego mi vida y no me avergüenzo de ti, hablaré de tu grandeza y cambiaré mi estilo de vida, ahora viviré para ti y haré lo que tú me mandes. Inscribe mi nombre en el libro de la vida, que nunca pueda borrarse, guíame por tu senda, y has que yo sea un pámpano que de buen fruto, en el nombre de Jesús. Amén.