18 ene 2012

La afabilidad es mejor

La afabilidad es mejor.
Proverbio 17:1, 19, 22, 28.


Algunos apartes de este proverbio nos ayudan a reflexionar respecto de la importancia de valorar la tranquilidad, la armonía; comienza declarando que es mejor no tener nada qué comer o tener en realidad muy poco, que vivir en una casa con muchos lujos pero donde hay peleas y alborotos.

Luego, hace mención en el versículo 19 que quien ama el estar peleando (la disputa), de igual forma le gusta la transgresión, es decir atropellar o faltar al respeto a los demás; debemos tener cuidado que nuestro temperamento no nos arruine momentos especiales, bien sea familiares o de amigos, porque en ocasiones en medio de las festividades (que acabamos de pasar), se despiertan lindos sentimientos, entonces se perdona y abraza, pero pareciera que algunas personas después de pasado el momento, vuelven a recordar las ofensas y se olvidan más bien de sus buenos propósitos, o quizás se dejan mal aconsejar para enemistarse de nuevo.

En cambio, en el versículo 22 leemos que el corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste seca los huesos; y finaliza (Vr. 28), diciendo que aun el necio cuando calla, es contado por sabio. Qué contraste ¿Verdad? Este primer mes de este hermoso año, no permitamos que la contienda, el resentimiento y peor la venganza, vaya a inundar nuestro corazón, permitamos que el amor de Dios sea el que se manifieste a través de nuestra vida, en buen trato a los demás, una sonrisa que demuestre que nuestro corazón está lleno de su presencia. Obvio que en ocasiones atravesamos por momentos de angustia, dolor, soledad o impotencia, pero debemos tener en cuenta que los demás poco o nada, tienen que ver con ello.

Que en este año nuestro propósito por excelencia además de tener una excelente relación con Dios, sea tener una muy buena relación con nuestros semejantes, comenzando desde nuestra casa y círculo más cercano. Dios siempre tiene en cuenta la intención de nuestro corazón, entonces hagamos como el Señor quiere, para que en todo caso siempre esté agradado con lo que puede ver en el nuestro.

10 ene 2012

Todo sucede por una razon

Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida, y cómo las cosas le resultaban tan difíciles.

No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida.

Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó al lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo.

En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra.

La hija esperó pacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre.
A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó sobre un recipiente. Sacó los huevos y los colocó en un plato. Colocó el café y lo sirvió en una taza.

Mirando a su hija le dijo: ¿"Querida qué ves"? "Zanahoria, huevos y café" fue la respuesta.

La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas.

Luego le pidió que tomara el huevo y lo rompiera. Al sacarle la cáscara, observó que el huevo estaba duro.

Luego le pidió que tomara un poco del café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.

Humildemente la hija preguntó: "¿Qué significa esto, Padre?"
El le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad:
agua hirviendo, pero que habían reaccionado de manera diferente:

La zanahoria llegó al agua fuerte, dura. Pero después de pasar por el agua hirviéndose había vuelto débil, fácil de deshacer.

El huevo había llegado al agua frágil. Su cáscara fina protegía su interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo su interior se había endurecido.

Los granos de café, sin embargo, eran únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.

¿Cuál eres tú?, le preguntó a su hija.

"Cuando la adversidad llega a tu puerta, ¿Cómo respondes? ¿Cómo eres tú?
¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil, y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? ¿Poseías un espíritu fluído, pero después de una muerte, una separación, un divorcio, o un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero ¿Eres amargado y áspero,con un espíritu y un corazón endurecido? ¿O eres un grano de café? El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor.

Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor.
De corazón, te deseo que intentes ser como el grano de café, cuando las cosas no vayan bien y puedas lograr que tu alrededor mejore.

Recuerda todo lo que te sucede en la vida es por alguna razón, sólo necesitas descubrir su motivo y aprender de ello.

Romanos 8:28
Y sabemos que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien.

Filipenses 4:6-7
No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

Romanos 8:38
Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.