JEHOVÁ TU GUARDADOR
Salmo 121
Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. No dará tu pie al resbaladero, ni se dormirá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel.
Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal, él guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre. Amen.
Muchas veces nos sentimos solos, desconsolados y que el mundo se nos viene encima; hasta llegamos a preguntar ¿Dónde está Dios? Cuantas veces nos hemos descuidado de nuestra vida espiritual y olvidamos las promesas que Dios nos ha dado, aquella cuando Jesús dijo que estaría con nosotros hasta el fin del mundo (Mateo 28:20), ya con esta promesa la pregunta de ¿Dónde está Dios? Debe desaparecer.
El problema mayor es que no hemos aprendido a creerle a Dios, hemos hecho caso omiso a sus palabras, quizá porque creemos que son promesas para la antigüedad; pero no es así, esas promesas son nuevas cada día. Además dijo claramente “hasta el fin del mundo”, hasta donde se el mundo no se ha acabado, es decir, que Jesús sigue con nosotros todos los días, no habla de un rato, de una semana del año, expresa claramente “todos los días hasta el fin del mundo”.
Dios sigue siendo el mismo ayer y hoy, Dios de milagros y de amor, sólo falta de nosotros creerle (FE), porque si no creemos en él; entonces no se revelará a nosotros. Debemos buscar intimar con Dios, conversar con él (oración), dedicar tiempo a meditar en sus preceptos y seguirlos, pedirle que él obre en nuestras vidas de forma que podamos ser cada día mejores.
Oración: Padre celestial, alabo y glorifico tu santo nombre, agradezco tu infinita misericordia, porque yo siendo inmerecedor de perdón, tú no escatimaste la vida de tu único hijo para entregarlo por mi salvación. Hoy reconozco que tus promesas siguen frescas y son para mi vida, las acepto y me apego a ellas. Mi vida la entrego a ti por entero para que tú la transformes, confronta mi vida, hazme entender lo que debe ser cambiado y tu excelente salvación. Ayúdame a vivir tu palabra, a vivir tu vida y no la mía. A partir de hoy declaro que eres mi Dios y que no serviré a ningún otro. En el nombre de Jesús, Amén.
9 sept 2009
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