28 sept 2010

La Lucha de la Mariposa

Qué tienen las mariposas en común con el espíritu humano? Conozcamos a Maggie, una esposa y madre de edad mediana, que estaba a punto de averiguarlo.

Maggie no era rica como una millonaria ni pobre a la manera de los desposeídos. Ella vivía una vida promedio y cómoda. Se hizo aun mejor cuando le llegó una hermosa bebita. Ella y su esposo se aseguraron que su hija tuviera satisfechas sus necesidades y que pudiesen llevarla de vacaciones a la playa cada año.

Maggie era socia en el negocio de su esposo. Ambos tenían distintas responsabilidades lo que mantenía todo en balance. Un día, el negocio de su esposo sufrió un golpe devastador, y en un período de tres años, el negocio se vino abajo. Su esposo tuvo que reinventarse por completo y anhelaba cumplir sus sueños con una nueva vocación.
Ella se sentía feliz por él y lo apoyaba plenamente, pero el dinero seguía sin llegar.

Maggie comenzó a sentirse culpable de no contribuir ingreso alguno. Había pasado bastante tiempo desde que había trabajado fuera del hogar para alguien más. Resulta innecesario decir que ella estaba aterrada pero todavía tenía fe que todo saldría bien. Comenzó a buscar empleo y descubrió que llenar las solicitudes era algo difícil, especialmente la parte que pedía referencias de empleo.

Mantengamos en mente que ella había estado auto-empleada con su esposo por casi 20 años. Sentía como que eso no contaba para nada ya que nunca había sido llamada para una entrevista.

Para el tiempo en que buscaba empleo su madre enfermó más de lo que estaba y acabó en el hospital por una semana. Una vez que la madre de Maggie regresó a casa, se convirtió en la ayudante de su madre un día a la semana.
Ella hacía las compras, cambiaba las sábanas, aspiraba las alfombras y hacía otras cosas que su madre ya no estaba en condiciones de hacer. Por supuesto que su madre le pagaba por su tiempo y esfuerzo pero todavía sentía que necesitaba hallar otra fuente de ingreso.

Una de las primeras solicitudes que había llenado finalmente pagó dividendos. Pasó la entrevista con altas calificaciones y se le dijo que ella era "exactamente" lo que estaban buscando. Aunque era tan solo un tiempo parcial era exactamente lo que ella quería.

Era importante para ella estar en casa cuando su hija regresaba del colegio. Le dijeron que estarían en contacto cuando el calendario estuviese listo. Sabiendo que tenía el empleo la hizo sentir contenta y productiva de nuevo.

En unas cuantas semanas, sin embargo, recibió un correo electrónico diciendo que la compañía había cambiado el empleo a uno de tiempo completo y que ya no estaba calificada. Maggie quedó devastada. Se sintió traicionada y que le habían mentido. Esa noche estaba sola ya que su esposo e hija habían salido. Agradeció la soledad y quería ahogar sus penas en un baño caliente de burbujas.

Tal y como lo esperaba, comenzó a llorar, suavemente al comienzo por el dolor de sentirse rechazada. Tres largos años de lucha finalmente la habían colmado. Entonces se llenó de ira; molesta con todo desde las circunstancias que la habían llevado allí, hasta con Dios mismo. Ella lloró más duro y gritó: "¿Qué quieres que haga?" Estaba convencida de que Dios la había abandonado.

Cuando pudo dejar de llorar, quedó exhausta y se rindió. Fue en ese momento que una idea silenciosa le llegó de ofrecer ayuda casera a los ancianos.

Usando otro talento con las computadoras, imprimió varias volantes y tarjetas y las distribuyó en su iglesia, abarroterías y aún colocó un pequeño anuncio en el periódico. En una semana tenía dos nuevos clientes.
Ahora, aunque no es la Gerente General de una gran compañía o una poderosa empresaria, se siente feliz y productiva de nuevo. Así que, ¿realmente la había abandonado Dios? Busquemos en la naturaleza tanto las lecciones como la respuesta. Antes de que una mariposa pueda emerger de su crisálida tiene que atravesar mucha lucha. Sí, lucha.

Cada vez que se abalanza para escapar, los ácidos son removidos de sus alas. Si alguien se acercase y rompiese la crisálida, la mariposa moriría por causa de esos ácidos. En esencia la lucha es necesaria para que la mariposa sobreviva. Entonces en la quietud, cuando la lucha finaliza, la mariposa puede salir y compartir su belleza con el mundo.

Nosotros los humanos no somos diferentes. Hay tiempos en que necesitamos luchar para despojarnos de los ácidos que constituyen la tristeza, el temor y la ira. Es sólo entonces, cuando quedamos exhaustos y quietos que podemos comenzar a escuchar el susurro de Dios.

Cuando las puertas se cierren delante de ti, no te des por vencido. Recuerda que más allá de las puertas cerradas está alguién capaz de abrirlas. Sólo aprende a esperar en él.

Entonces entrarán por las puertas de esta ciudad reyes y príncipes que se sentarán en el trono de David. Ellos y los príncipes entrarán montados en carros y caballos, acompañados por la gente de Judá y por los habitantes de Jerusalén, y esta ciudad será habitada para siempre. Jeremías 17:25.
El portero le abre la puerta, y las ovejas oyen su voz. Llama por nombre a las ovejas y las saca del redil. Juan 10:3.

21 sept 2010

El Espíritu sobre las tinieblas.

En el principio creo Dios los cielos y la tierra, y la tierra estaba desordenada y vacía y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Génesis 1:1-2

Hoy damos gracias al Señor por todas sus bondades, con el optimismo y la fe que vienen de El estaremos enfrentando cada una de las circunstancias de nuestro diario vivir. El creador de todo lo que nuestros ojos ven, es el mismo creador de este día y sabemos que todo lo que Dios hace es bueno en gran manera.
Cuales situaciones se presentaran hoy en nuestro camino, el verso 2 dice que “la tierra estaba desordenada, vacía y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo” pero también dice que estaba en el mismo escenario el Espíritu de Dios en la faz de las aguas”, había dos situaciones diferentes y contrapuestas, desorden, vacío y tinieblas, así como abismo; pero también estaba el espíritu de Dios, movimiento y faz de las aguas.

Yo creo que quizá hoy enfrentaremos las mismas circunstancias; quizá hoy veremos desorden, vacío, abismo, tinieblas, en la calle, en la ciudad, en el trabajo, la oficina, o aun en nuestro hogar, pero también veremos la obra del espíritu de Dios, movimiento, señal de vida y agua, señal de frescura y reposo; sobre cuál de los dos escenarios fijaremos nuestros ojos?

Somos muy propensos a mirar de primer plano las tinieblas, el vacío y el desorden y eso abre ante nosotros la faz del abismo. Pero, porque mirar el abismo? Si nosotros no hemos sido hechos para el abismo, hemos sido hechos para el orden, la luz y la llenura, la plenitud de luz que nos envuelve.

Mientras miramos el abismo, no podemos mirar las aguas, nuestra mirada no ha sido hecha para contemplar dos mundos, solo uno, si miras a Dios, no podrás mirar al enemigo, si miras al enemigo, no podrás mirar a Dios, si miras el abismo no podrás mirar las aguas, pero si miras las aguas, no podrás mirar el abismo… Que miraras hoy?

Cuando miramos las aguas entonces veremos al espíritu de Dios y el verso dice que el espíritu de Dios se movía, y el movimiento es señal de vida, donde hay vida hay movimiento, y donde hay movimiento allí opera el Espíritu de Dios; no el espíritu de muerte.

Oh Padre, Gracias por permitirnos ver la obra de tu Espíritu y la faz de las aguas, a pesar del desorden, el vacío, las tinieblas y el abismo, que a veces quieren quitarnos la perspectiva de victoria y paz. Hoy queremos vivir en la faz de las aguas.

14 sept 2010

Cargando el venado

CARGANDO EL VENADO.

Estaba un hombre a la orilla del camino sentado en una piedra, bajo la sombra de un frondoso Apamate.

Se le miraba triste, meditando cabizbajo; casi, casi a punto de soltar el llanto.

Así lo encontró su compadre y amigo de toda la vida, quien al verlo en tales fachas, le preguntó cual era el motivo, para que él se encontrara en situación tan deprimente.

Compadre, la desconsiderada de tu comadre! Ella es la culpable de mi situación ¡Tu comadre! Esta noche la mato la desaparezco, pero de que se muere, se muere.

No digas eso compadre, mejor dígame, porqué la quiere matar, a lo mejor te puedo ayudar a encontrar una mejor solución al problema.

El compadre, después de respirar profundo y conseguir la calma, empezó su relato…..
Mira compadre, tú sabes que somos muy pobres y en mi humilde rancho la única forma de acompañar los frijoles es con un pedazo de carne que consigo en el monte cuando salgo de cacería.
Me voy con mi escopeta, paso varios días de penalidades, arriesgándome con los peligros del monte, esquivando víboras y tigres, soportar la terrible comezón que me producen las garrapatas, los piquetes de moscos-
Aguantar cómo se me mete hasta los huesos el frío de las noches. Luego, por fin, si la suerte me socorre y logro cazar un venado, todavía tengo que cargarlo en mis espaldas todo el largo camino de regreso al rancho y subir la cuesta de la loma hasta llegar a mi casa.
Todavía no termino de llegar cuando aparece mi señora con el cuchillo en la mano e inmediatamente empieza a repartir el venado entre los vecinos y sus familiares.
Que una pierna pa' doña Juana, Que otra pa' doña Cleo, Que este lomito pa' mi mamá, que esto pa'llá, Que las costillitas para mi hermana y a los dos o tres dias de nuevo sin nada que comer y ahí voy de tonto otra vez de cacería.
¡Pero ya me cansé y esta noche mínimo las desmechoneo!

El compadre de aquél pobre desdichado, después de meditar un momento, le dio la solución:

° --Invita a tu mujer a cargar el venado.
--¿¡Qué!?
Sí, llevate a la comadre de caceria, No más no le digas las penurias que pasas para llevar el venadoa tu casa . Mejor píntasela bonito. No le hables de caminos empedrados, ni de los bichos, ni los peligros, ni del frío ni el calor.
Dile que la invitas a la cacería para que los dos disfruten juntos de los bellos paisajes, del esplendor de las estrellas que te cobijan en la noche, De los manantiales cristalinos que reflejarían románticamente sus imágenes,
De la graciosa manera en que camina el venado, como si fuera un bailarín de ballet,
De el dulce canto de los grillos y los pajarillos silvestres, en fin, pintale bonita la cosa.

El compadre siguió el consejo. Por supuesto la convenció.
La mujer, entusiasmada, se fue con la falda larga hasta el tobillo, poco a poco se le desagarraba con las puas en el camino y al cruzar el primer "aguamal" se redujo a minifalda porque la prenda quedó desgarrada.


La blusa le quedó toda jodida, los zapatos se le rompieron por las piedras y las espinas la hicieron sangrar.


Sele pegaron por todo el cuerpo garrapatas y bichos. El fuerte sol le quemó la piel. El pelo se le maltrató: le quedó tieso como estropajo. Las manos llenas de ampollas y llagas que se le hicieron al abrirse paso entre el espeso monte.
Toda vuelta mierda y sin aliento, estuvo a punto de sufrir un infarto al toparse con una enorme víbora.

Por fin, después de tantos martirios, encontraron al venado. El hombre sigiloso se acercó a su presa, y localizó el blanco justo para liquidar al escurridizo animal. ¡Bang! Y el venado cayó muerto.

La mujer no cabía de júbilo pensando que su sufrimiento había terminado, pero no era así.

Ahora, mi amor, quiero que cargues el venado para que veas lo bonito que se siente -- le dijo el hombre masticando con una expresión rabiosa en cada una de sus palabras.

La mujer casi se desmaya ante la mirada asesina de su marido, pero ante la desesperación por regresar a su casa no tuvo aliento ni para replicar, cargó el venado en su espalda hasta su casa.

casi muerta con las piernas temblando, jadeando y a punto de reventarle el corazón, llegó y tiró el animal en la sala de su casa.

Sus pequeños hijos y sus vecinos, salieron a recibir a la pareja de cazadores y acostumbrados a la repartición, gritaron los niños a su mamá con alegría:

Mamá, mama!! Vamos a repartir el venado, la mamá de Huguito está esperando por un apierna del venado!!!.

--¿Mami qué pedazo le llevo a mi tía?, le dijo otro.

La mujer tirada en el piso, hizo un esfuerzo sobrehumano para levantar la cabeza y con los ojos inyectados de sangre volteó a ver a los niños y agarrando aire hasta por las orejas, les gritó:

¡¡¡ Este venado no me lo toca NADIEEEE !!! y tú Huguito, ve y dile a tu mamá que se vaya a la Porra!!!!! El que toque este Venado lo Mato!!!!!!!!!!!

"MORALEJA"
Para valorar el esfuerzo ajeno y respetar la real dimensión del trabajo de los demás, todos debemos aprender a "cargar el venado".

Muchos tienen riquezas, empresas y comodidades porque durante años cargaron muuuuchos venados para llegar a donde están ahora…

Y muchos otros como la comadre del cuento siempre esperan cual hienas a que llegue el vecino, el amigo, el conocido o el compañero de trabajo, con el venado a cuesta para caerle y desgarrarlo, sin importar el esfuerzo que les ha costado conseguirlo


La experiencia adquirida con el paso de los años nos ha enseñado.
Que solo se valora aquello que se ha adquirido como resultado de nuestro arduo trabajo,
Que solo cuidamos aquello que nos ha costado esfuerzo, sudor y sacrificio.

7 sept 2010

EL TIEMPO DE TOMAS

Lectura: Juan 20:24-28
Un Joven estaba luchando con su fe. Después de crecer en un hogar donde lo amaron y lo criaron de una manera piadosa, permitió que las malas decisiones y las circunstancias lo alejaran del Señor. Aunque había afirmado conocer a Jesús cuando era un niño, ahora luchaba con la incredulidad.

Un día, mientras hablaba con él, le dije: “Se que caminaste con el Señor por largo tiempo, pero justo ahora no estás tan seguro acerca de Jesús y la fe”. ¿Puedo decirte que creo que te encuentras en el “tiempo de Tomás” en tu vida”.

Él sabía que Tomás era uno de los doce apóstoles y que había confiado abiertamente en Cristo por varios años. Le recordé a este joven que después, de la muerde Jesús, Tomás dudó de que Él realmente hubiese resucitado de la tumba. Pero ocho días después, el Señor se le apareció a Tomás, le mostró sus cicatrices y le dijo que dejara de dudar y creyera. Finalmente, listo para abandonar sus dudas, Tomás dijo: “Señor mío, y Dios mío”.

¿Será posible que te encuentres en el “tiempo de Tomás”; en un momento en el que te parece difícil sentirte cerca de Jesús, tal vez incluso dudando de Él? Jesús está esperándote. Extiende tu brazo y toma su mano marcada por los clavos.

Un hijo de Dios siempre es bienvenido a casa.