26 ago 2009

FE INCONDICIONAL

Lectura: Mateo 8:5-13

Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión rogándole, y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente dí la palabra, y mi criado sanará.

En esta lectura vemos varios puntos en los que debemos reflexionar.

1.- Este Centurión reconoció el poder de Jesús, lo que lo movió a dirigirse al Señor para pedir sanidad para su criado.

2.- Reconoció que no era digno de que Jesús pisare su casa.

3.- Su fe era tal que creyó que sólo una palabra de Jesús sanaría a su criado.

Nosotros hoy en día estamos faltos de respuestas, no sabemos hacia donde ir para encontrar la sanidad a nuestras almas. Muchas veces vamos de acá para allá, haciendo riquezas, yendo a fiestas, viviendo la vida según nuestro parecer; al final de todo sentimos un gran vacío, cuando en las noches quedamos solos en nuestra habitación nos preguntamos ¿Qué necesito para ser feliz?

Pensábamos que las posesiones (casas, carros, viajes, lujos, etc.) nos darían esa felicidad que tanto anhelamos. Una carrera universitaria, el matrimonio, los hijos, etc. Pero al final nos damos cuenta de la cruda realidad, que estamos tan o más vacíos que cuando empezamos la carrera de la vida.

El señor Jesús nos ofrece una vida en abundancia, nos llama a su redil diciendo “Venid a mi los que estén trabajados y cargados que yo os haré descansar”. Este centurión reconoció que su solución estaba en Jesús, estaba angustiado por su criado y no encontraba manera de quitar su pena, por eso acude al maestro en busca de sanidad. No obstante Jesús le ofrece ir a sanar al criado a lo que este reconoce ser indigno de que el maestro entre bajo su techo; esto porque el centurión reconoce que es un pecador y que el señor en su completa santidad merece lugar mejor para ir. Muchas veces creemos que somos poca cosa, que no valemos nada, que hemos pecado tanto que el señor ya se avergüenza de nosotros. Amado amigo déjeme decirle que eso es una vil mentira de Satanás. El señor Jesús nos llama como estemos, a él no le importa nuestra condición, porque él promete darnos vida nueva, transformarnos. “De modo que si alguno está en cristo nueva criatura es, las cosas viejas pasaron he aquí todas son hechas nuevas”.

En este día te insto a que practiques la fe del centurión y creas que con sólo una palabra del maestro será sanada tu vida. Sanada física y espiritualmente. “Si tuvieras fe, como un grano de mostaza puedes decirle al monte muévete de acá para allá y él se moverá”.

Te invito en esta hora a creerle a Jesús, a creer en su palabra (La Biblia), a tener fe en que él sanará tu vida y la de los tuyos. Si deseas aceptar a Jesús como tu salvador te ruego repitas conmigo esta oración:

“Dios eterno, reconozco que he pecado, que mi vida esta llena de amarguras y dolor, que sólo en ti podré encontrar la paz que tanto he anhelado. Que eres el único Dios verdadero, que fuera de ti no hay salvación, te ruego mi nombre sea inscrito en el libro de la vida y que nunca sea borrado. Toma mi vida desde ahora y para siempre, ayúdame a servirte y no volver atrás, en el nombre de Jesús amén”.

Si has hecho esta oración y necesitas asesoría de cómo estudiar la biblia y orar, te ruego contactarnos para que podamos compartir contigo la salvación maravillosa que el señor nos ha dado. Dios derrame las más ricas bendiciones sobre tu vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario